El sufrimiento de las víctimas de traumatismos por accidentes de tráfico y
de sus familiares es indecible. En términos estrictamente económicos, el costo
asociado a las intervenciones quirúrgicas, los prolongados periodos de
hospitalización y la rehabilitación a largo plazo de las víctimas, unido a la
pérdida de productividad de éstas, puede cuantificarse en miles de millones de
dólares anuales.
En 2000, más de 1,2 millones de personas murieron como consecuencia de accidentes de tráfico, lo que hace de ésta la novena causa más importante de muerte en el mundo. Se prevé que en el año 2020 esta cifra prácticamente se haya duplicado. Además de las sorprendentes tasas de mortalidad, los traumatismos por accidentes de tráfico constituyen una de las principales causas de pérdida de salud y una verdadera sangría para el sistema de salud. Según datos disponibles, en algunos países una de cada 10 camas de hospital está ocupada por víctimas de accidentes de tráfico. Asimismo, aunque en los países industrializados el número de personas propietarias de automóviles es mayor que en los países en desarrollo, estudios realizados muestran que en el año 2000, el 90% del número total de muertes se produjo en sociedades con ingresos medios y bajos. La mayoría de las víctimas de esos accidentes son personas que nunca podrán permitirse la adquisición de un automóvil: peatones, ciclistas y usuarios del transporte público.
A pesar de que los vehículos son ahora cuatro veces más seguros que en 1970 y se
han reducido en un 50 % el número de muertes en la UE de 15 Estados miembros
desde esa fecha (periodo durante el cual el volumen de tráfico se ha
triplicado), los accidentes de tráfico en carretera provocan más de 40.000
muertes en la Unión Europea y producen costes conexos directos e indirectos
estimados en 180.000 millones de euros, o sea el 2 % del PIB de la Unión
Europea. Según datos publicados por la Comisión Europea, el número de victimas mortales en
España como consecuencia de accidentes de tráfico fue de 5.394 en el año 2003,
sólo superada por Alemania, Francia, Italia y Polonia.
Los accidentes de tráfico se ceban principalmente entre la población joven,
constituyendo un problema de salud pública de gran magnitud. De hecho,
representan la principal causa de mortandad entre personas con edades
comprendidas entre los 5 y los 29 años. La mitad de las víctimas en la carretera
suelen ser jóvenes y adolescentes, grupos de población en los que confluyen
factores de riesgo añadidos como la inexperiencia al volante o el consumo de
alcohol y drogas durante los fines de semana. En cada accidente de tráfico suelen confluir diversas circunstancia que determinan la aparición del percance, aunque las diversas investigaciones realizadas al respecto coinciden en señalar al comportamiento humano como el factor más determinante en los accidentes, por encima de otros aspectos como los ambientales o los mecánicos. Entre estos factores humanos, el consumo de alcohol ocupa un lugar predominante. El abuso de bebidas alcohólicas está implicado en el 30-50 por ciento de los accidentes mortales, en el 15-35 por ciento de accidentes con heridos graves y en el 10 por ciento de los accidentes sin víctimas. En España, los accidentes de tráfico constituyen actualmente la quinta causa más frecuente de muerte, sólo por detrás de las enfermedades cardiovasculares, las neoplásicas, las respiratorias y las digestivas. Así, en el año 2002, se registraron 5.347 víctimas mortales en nuestras carreteras. |
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