PÁNCREAS

 

 

 

DR. FRANCISCO GIL GONZALEZ

 

La víscera pancreática, de la que habló por primera vez Eudemus, de la escuela de Alejandría, en el año 292, constituye un formidable bastión patológico por ciertas peculiaridades que prestan a la glándula carácter a la vez enigmático, peligroso, vulnerable y difícil. Su situación profunda en el abdomen, en una celda prácticamente inextensible, y la vecindad de estructuras anatómicas llamativas, con las que tiene un origen común, deparan al páncreas un enmascaramiento que explica la frecuencia con que las enfermedades de esta glándula pasan desapercibidas en la clínica.

Evaluación de la deficiencia de la función pancreática



Síntomas y signos de deficiencia de la función pancreática:

 

Dolor, anorexia, náuseas, vómitos, diarrea, esteatorrea, pérdida de peso, disminución de la masa muscular, ictericia, diabetes mellitus y debilidad.

 

 

Los procedimientos objetivos útiles para la determinación de la deficiencia de la función pancreática más importantes son:

 

1.- Ecografía;

2.- Radiografías, incluidas placas simples o exploradoras de abdomen, TAC y pancreatografía endoscópica;

3.- Aspiración con aguja fina;

4.- Determinación del nivel plasmático de glucosa y la tolerancia a la glucosa;

5.- Análisis de la actividad enzimática pancreática en sangre, orina y heces, 6.- Estudio electrolítico del sudor; y

7.- Procedimientos como la prueba de la secretina.

 

 

Los criterios para la evaluación de deficiencia de la función pancreática se muestran en la tabla siguiente:

 

Grado 1:

Deficiencia corporal total del 0-9 %

Grado 2:

Deficiencia corporal

total del 10-24 %

Grado 3:

Deficiencia corporal

total del 25-49 %

Grado 4:

Deficiencia corporal

total del 50-75 %

Existen síntomas o

Signos de enfermedad

Del tracto

Gastrointestinal superior, o alteración o pérdida anatómica;

y

Existen síntomas o signos de enfermedad del tracto gastrointestinal superior, o alteración o pérdida anatómica;

y

Existen síntomas o signos de enfermedad del tracto gastrointestinal superior, o alteración o pérdida anatómica;

y

Existen síntomas o signos de enfermedad del tracto gastrointestinal superior, o alteración o pérdida anatómica;

y

No se requiere tratamiento continuo

 

 

 

 

 

 

y

El control de los síntomas, de los signos o el déficit nutricional requiere restricciones adecuadas de la dieta y tratamiento farmacológico;

 

y

Las restricciones adecuadas de la dieta y el tratamiento farmacológico no controlan completamente los síntomas, los signos ni el déficit nutricional;

o

No pueden controlarse los síntomas con el tratamiento;

 

 

 

 

 

o

Puede mantenerse el peso en el nivel recomendable.

 

 

 

 

o

La pérdida de peso por debajo del “peso recomendable” no supera el 10 %.

Existe una pérdida de peso de un 10-20 % por debajo del “peso recomendable” atribuible a un trastorno del tracto gastrointestinal superior.

Existe una pérdida de peso superior al 20 % por debajo del “peso recomendable” atribuible a un trastorno del tracto gastrointestinal superior.

No existen secuelas postquirúrgicas.

 

 

 

 

 

 

Evaluación de la deficiencia funcional de los islotes pancreáticos

 

 

 

La insulina y el glucagón se encuentran entre las hormonas secretadas por los islotes de Langerhans. Ambas hormonas son necesarias para el mantenimiento del metabolismo normal de los hidratos de carbono, los lípidos y las proteínas. Pueden producirse deficiencias permanentes por un déficit o un exceso de estas hormonas. La extirpación de tejido pancreático normal durante la resección de una neoplasia de células de los islotes no constituye una deficiencia endocrina si, después de la operación, la tolerancia del paciente a los hidratos de carbono es normal.

 

 

Síntomas y signos de deficiencia funcional de los islotes pancreáticos:

 

Las anomalías de la función de las células de los islotes pueden manifestarse por niveles plasmáticos de glucosa elevados, como en la diabetes mellitus, o bajos, como en la hipoglucemia.

 

La diabetes mellitus se divide en dos grandes grupos: insulinodependiente (tipo I) y no insulinodependiente (tipo II). Las personas con diabetes mellitus insulinodependiente, si no reciben tratamiento, empeorarán hasta desarrollar estupor, coma y, finalmente, la muerte. Este tipo de diabetes mellitus suele iniciarse en personas jóvenes, pero puede desarrollarse a cualquier edad. Las personas con diabetes mellitus no insulinodependiente generalmente tienen más de 40 años y un exceso de peso.

 

Las principales complicaciones de la diabetes mellitus y sus deficiencias asociadas son: 1.- retinopatía, que causa deficiencia visual; 2.- nefropatía, que causa deficiencia renal; 3.- arteriosclerosis, que causa cardiopatía arteriosclerótica y enfermedad cerebrovascular y vascular periférica; y 4.- neuropatía.

 

La hipoglucemia en ocasiones causa deficiencia. La hipoglucemia puede deberse a un exceso de insulina endógena o administrada mediante inyección. Este trastorno puede manifestarse por debilidad, sudoración, taquicardia, cefaleas, incoordinación muscular, visión borrosa, pérdida de la conciencia y convulsiones. La hipoglucemia prolongada o las crisis graves de repetición pueden causar deterioro mental.

 

 

Técnicas objetivas para la evaluación de deficiencias relacionadas con la diabetes mellitus:

 

Estas técnicas son, entre otras: 1.- determinación de los niveles plasmáticos de glucosa en ayunas y pospandriales; 2.- determinación del  nivel de hemoglobina; 3.- determinaciones de los niveles de colesterol y otros lípidos; 4.- electrocardiograma o pruebas cardíacas de esfuerzo; 5.- exploración oftalmológica; 6.- pruebas de función renal y vesical, incluida la determinación de proteínas en orina; las pruebas de “microalbúmina” urinaria pueden detectar la nefropatía diabética en un estadio precoz y predecir la deficiencia futura, pero no proporcionan información adicional sobre el estado actual del paciente; 7.- estudio Doppler de la circulación periférica; 8.- radiografías de tórax, trasto gastrointestinal, pelvis o extremidades que incluyen arteriografías; 9.- exploración neurológica.

 

Resulta útil examinar los resultados de las pruebas de glucosa sanguínea realizadas por el paciente en su domicilio, ya que proporcionan una medida adicional del grado de control de glucosa. Sin embargo, estas determinaciones pueden ser manipuladas por el paciente y, por consiguiente, son menos objetivas que los métodos de laboratorio.

 

Gran parte de la deficiencia debida a diabetes está relacionada con las complicaciones de la diabetes. Por consiguiente, el examinador siempre debe examinar no sólo la presencia o ausencia de retinopatía, neuropatía y otros signos, sino también evaluar los otros sistemas que puedan estar afectados. Las deficiencias de otros sistemas se expresarían como deficiencias corporales totales y se combinarían con el porcentaje correspondiente debido a inestabilidad del control de la glucosa.

 

 

Criterios para la evaluación de deficiencia permanente relacionada con la diabetes mellitus:

 

Grado 1: Deficiencia corporal total, 0 a 5 %.

 

Un paciente con diabetes mellitus corresponde al grado 1 si padece una diabetes mellitus no insulinodependiente (tipo II) que puede controlarse con la dieta. El sujeto puede o no presentar signos de microangiopatía diabética, indicada por la presencia de retinopatía o albuminuria superior a 30 mg./dl.

 

Grado 2: Deficiencia corporal total, 5 a 10 %.

 

Un paciente corresponde al grado 2 si presenta un diagnóstico de diabetes mellitus no insulinodependiente (tipo II); y el control satisfactorio del nivel plasmático de glucosa requiere una restricción de la dieta y medicación hipoglucémica, ya sea mediante fármacos orales o insulina. Puede o no presentar signo de microangiopatía, indicada por retinopatía, o albuminuria superior a 30 mg./dl. Si la retinopatía ha causado deficiencia visual, ésta debe ser evaluada por separado.

 

 

 

Grado 3: Deficiencia corporal total, 10 a 20 %.

 

Un paciente corresponde al grado 3 si padece diabetes mellitus insulinodependiente (tipo I) con o sin signos de microangiopatía.

 

Grado 4: Deficiencia corporal total, 20 a 40 %.

 

Un paciente corresponde al grado 4 si tiene un diagnóstico de diabetes mellitus insulinodependiente (tipo I), y si desarrolla hiperglucemia o hipoglucemia frecuentemente a pesar del esfuerzo del paciente y el médico.

 

 

Técnicas objetivas para la evaluación de deficiencias relacionadas con hipoglucemia:

 

Estas técnicas son, entre otras: 1.- determinación del nivel plasmático de glucosa después de la noche o de períodos mayores de ayuno, en momentos diferentes; 2.- radiografía de cráneo, tórax y abdomen; 3.- pruebas funcionales hepáticas; y 4.- pruebas de las funciones corticosuprarrenal e hipofisiaria. La hipoglucemia demostrada requiere una evaluación médica detallada para determinar la causa específica.

 

 

Criterios para la evaluación de deficiencias permanentes debidas a hipoglucemia:

 

Grado 1: Deficiencia corporal total, 0 a 5 %.

 

Un paciente presenta una deficiencia de grado 1 cuando la extirpación quirúrgica de un adenoma de células de los islotes causa una remisión completa de los síntomas y signos de hipoglucemia y no existen secuelas postoperatorias.

 

Grado 2: Deficiencia corporal total, 5 a 50 %.

 

Un paciente con síntomas y signos de hipoglucemia presenta una deficiencia de grado 2, que varía entre el 5 % y el 50 %, dependiendo del grado de control obtenido con el tratamiento dietético y las medicaciones, de la existencia de otros trastornos coexistentes, y de la forma en que afecta el trastorno a las actividades de la vida diaria.


 

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