El 12 de agosto de este año, Marte se une a la lluvia de
meteoros Perseidas para ofrecer un hermoso espectáculo
Las Perseidas aparecen todos los años, comenzando a finales de julio y
alargándose hasta agosto. Los observadores al aire libre pueden ver, en el
momento oportuno, bolas de fuego de colores, tormentas ocasionales y, casi
siempre, largas horas de elegantes meteoros centelleantes. Entre las muchas
noches que dura la lluvia, siempre hay alguna más favorable que el resto. Este
año será la del 12 de agosto.
11 ago 2004, 20h 50m (Lyytinen) 12 ago 2004, 11h-13h 20m TU
(IMO)
Máxima actividad (THZ)
100 meteoros/hora
Para calcular la hora local sumar dos horas al Tiempo Universal (TU)
Como cada año, en la época estival, la lluvia de las Perseidas vuelve a
aparecer en el cielo. Este año, la lluvia de estrellas conocida también como
“lágrimas de San Lorenzo” ha tenido su máximo de actividad el 12 de agosto, a las 11 horas TU, aunque
el pico inusual esperado para el día 11 a las 20:50 TU, no se ha cumplido, esa misma noche pudimos observar
un gran número de perseidas. La Luna no ha dificultado la observación.
Esta tradicional lluvia de estrellas se puede apreciar
desde mediados de julio hasta finales de agosto.
Fotografías realizadas por Alejandro de la Paz en Los Carrascos, cerca del Observatorio de Calar Alto, Almería.
El nombre de Perseidas se debe a que la zona del cielo desde donde parecen
salir los meteoros se encuentra en la constelación de Perseo. La popularidad de
las Perseidas es debida parcialmente a su gran actividad, más intensa que la
mayoría de las lluvias, y en parte a que se produce en agosto, mes de verano
durante el cual, lejos de las luces de las ciudades, se puede disfrutar más del
cielo nocturno debido a las cálidas temperaturas.
El Sistema Solar contiene gran cantidad de partículas de polvo formando
nubes. Las partículas que componen este polvo presentan diferentes tamaños (la
mayoría miden alrededor de una micra, una millonésima de metro). Estas
aglomeraciones de polvo suelen asociarse a restos de materia que los cometas van
dejando a lo largo de sus órbitas en sus sucesivos pasos por las proximidades
del Sol y la Tierra. Cuando una de estas partículas entra a gran velocidad en la
atmósfera de nuestro planeta, produce un trazo brillante en el cielo que
denominamos comúnmente "estrella fugaz".
En el caso de la "lluvia de estrellas" de las Perseidas, la órbita atravesada
es la del cometa Swift-Tuttle. El periodo de este cometa (tiempo que tarda en
dar una vuelta alrededor del Sol) es de 135 años y su última aparición se
produjo el 11 de diciembre de 1992. Ese año se observaron más de 300 meteoros
por hora, más de 3 veces la cantidad habitual. Desde entonces, la actividad ha
menguado casi hasta su nivel normal de unos 60 a 100 meteoros por hora.
Para quienes quieran disfrutar de la lluvia se aconseja la observación a
simple vista, sin telescopio ni anteojos de ningún tipo. Cualquier punto de
observación (playa, terraza, campo, etc.) es bueno siempre que ofrezca un
horizonte despejado hacia el sur y hacia el este y no tenga luces brillantes
cerca. Si se vive en el campo, se podrá observar la lluvia perfectamente desde
la propia casa.
Actividad inusual de las Perseidas
Según un estudio publicado por E. Lyytinen y T. Flandern, las Perseidas
podrían tener una actividad inusualmente alta durante el máximo de este año,
el 11 ago 2004 a las 20h50m Tiempo Universal (TU). Esta actividad estaría
asociada a las partículas expulsadas por el cometa Swift-Tuttle durante su
perihelio (aproximación al Sol) de 1862. La Tierra se encontrará a menos de
0,0013 Unidades Astronómicas (UA) de esta nube de partículas. Sin embargo, esta
actividad inusual puede que no se traduzca directamente en mayor número de
meteoros brillantes, sino en estallidos de actividad de meteoros débiles.
El modelo de Lyytinen fue puesto a prueba para calcular por vez primera un
máximo de lluvias de estrellas fugaces en las Leónidas de 1998, siendo un éxito
total en cuanto a fecha y hora, aunque no tanto en cuanto a determinar
exactamente el número de meteoros/hora. Este método consiste en hacer un
modelo de la dinámica de las partículas expulsadas por el cometa padre de
una determinada lluvia (el Tempel-Tuttle en el caso de las Leónidas). En cada
perihelio el cometa crea una nueva nube de partículas y éstas con el tiempo se
van dispersando. Las nubes de partículas siguen una órbita similar a la de su
cometa. En el caso de las Perseidas y las Leónidas, un encuentro con Júpiter o
Saturno hace que las nubes se acerquen posteriormente más o menos a la Tierra en
su siguiente perihelio.
El jueves 12 ago 2004, la famosa lluvia de estrellas fugaces Perseidas
tendrán su actividad más alta, según datos de la Organización Mundial de
Meteoros (IMO). Generalmente, esta lluvia suele ser muy gratificante, puesto que
acompaña las cálidas temperaturas veraniegas con una gran cantidad de meteoros,
cerca de 100 a la hora, algunos muy brillantes y que incluso dejan estela.
Este año, las condiciones de observación son propicias, debido a que luna
estará en cuarto menguante.
Las Perseidas deben su nombre a que los meteoros de la lluvia radían desde
la constelación de Perseo. A comienzos de la década de los 90 las Perseidas
disfrutaron de una actividad mucho más alta de lo habitual (unos 70-100 meteoros
a la hora), debido al material que acompañaba a su cometa generador: el
P/Swift-Tuttle pasó por perihelio en 1992, tras 130 años vagando por el Sistema
Solar.
Para verlas simplemente has de desplazarte a un lugar sin contaminación
luminosa y despejado. En latitudes boreales Perseo es una constelación
circumpolar, esto, nunca se pone debajo del horizonte. A partir de los 30° de
latitud, hay que esperar a la medianoche. No se necesita prismáticos ni
telescopios.