Descubren casi un cráneo por año, y todavía no se lo pueden creer. Los paleontólogos
que exploran el yacimiento de Dmanisi (Georgia), con restos humanos de hace 1,8
millones de años, estudian estos meses el quinto cráneo hallado desde 1999. Fue
encontrado este verano y todavía no se ha publicado, por lo que David
Lordkipanidze, director del yacimiento y del Museo Nacional de Georgia, sólo
adelanta que está estupendamente conservado y "tiene todos los dientes".
Esta frase es una clara alusión al llamado cráneo desdentado, el cuarto
hallado, que permitió a los científicos aventurar este mismo año que se trata de
un tempranísimo ejemplo de trato solidario entre humanos (lo que permitió que vivierá más años).
Lordkipanidze ha pasado por Madrid para estructurar de forma más ordenada y
estable que hasta la fecha la cooperación, ya existente, entre expertos
georgianos y españoles en paleontología, arqueología y museología, de la mano de
un convenio entre el museo que dirige y la Fundación Duques de Soria. Este
convenio permitirá la coordinación en esas áreas del programa de colaboración
existente entre ambos países y entre otras cosas, propiciará el intercambio y
formación de científicos y el montaje de exposiciones, explicó José María
Rodríguez Ponga, director de la fundación.
Lordkipanidze afirma que la cooperación internacional en paleontología es muy
importante y sólo tiene elogios para su experiencia con los paleontólogos
españoles, y especialmente con el pionero en Dmanisi, Jordi Agustí, de la
Universidad Rovira i Virgili. También reconoce que la "estupenda labor" que se
ha hecho en el yacimiento de Atapuerca, cuyos restos humanos son más recientes,
ha facilitado el desarrollo de Dmanisi. "Tenemos colaboraciones con muchos
equipos de otros países, como el de datación de Berkeley o el de tomografía en
Zurich, pero los temas científicos son también temas humanos, y es muy
importante la posibilidad de implicar a científicos jóvenes, de formarlos en
España y en Georgia", dice.
Por ahora, lo encontrado en Dmanisi, que al principio fue acogido con cierto
escepticismo por la comunidad internacional, ha cambiado la visión que se tenía
sobre la salida de homínidos de África. Por un lado, adelanta en casi un millón
de años la fecha de la salida y, por otro lado plantea que los primeros
homínidos que llegaron a Eurasia eran mucho más primitivos de lo que se
pensaba (posiblemente homo habilis).
Pero Georgia, un país que ha sufrido la caída del imperio soviético y está
todavía en un precario estado de desarrollo, no es sólo Dmanisi. "Georgia es una
mina paleontológica", asegura Agustí, que ha escrito con Lordkipanidze el libro
Del Turkana al Cáucaso (National Geographic RBA). "Tiene toda la
secuencia desde hace 10 millones de años en continuo, algo que sólo se da en
África y en algunas zonas de España".