El yacimiento de Dmanisi colabora con España

Los primeros pobladores europeos

David Lordkipanidze, con una reproducción del tercer cráneo hallado en Dmanisi, en 2003. (CARLES RIBAS) Descubren casi un cráneo por año, y todavía no se lo pueden creer. Los paleontólogos que exploran el yacimiento de Dmanisi (Georgia), con restos humanos de hace 1,8 millones de años, estudian estos meses el quinto cráneo hallado desde 1999. Fue encontrado este verano y todavía no se ha publicado, por lo que David Lordkipanidze, director del yacimiento y del Museo Nacional de Georgia, sólo adelanta que está estupendamente conservado y "tiene todos los dientes".

Esta frase es una clara alusión al llamado cráneo desdentado, el cuarto hallado, que permitió a los científicos aventurar este mismo año que se trata de un tempranísimo ejemplo de trato solidario entre humanos (lo que permitió que vivierá más años).

Lordkipanidze ha pasado por Madrid para estructurar de forma más ordenada y estable que hasta la fecha la cooperación, ya existente, entre expertos georgianos y españoles en paleontología, arqueología y museología, de la mano de un convenio entre el museo que dirige y la Fundación Duques de Soria. Este convenio permitirá la coordinación en esas áreas del programa de colaboración existente entre ambos países y entre otras cosas, propiciará el intercambio y formación de científicos y el montaje de exposiciones, explicó José María Rodríguez Ponga, director de la fundación.

Lordkipanidze afirma que la cooperación internacional en paleontología es muy importante y sólo tiene elogios para su experiencia con los paleontólogos españoles, y especialmente con el pionero en Dmanisi, Jordi Agustí, de la Universidad Rovira i Virgili. También reconoce que la "estupenda labor" que se ha hecho en el yacimiento de Atapuerca, cuyos restos humanos son más recientes, ha facilitado el desarrollo de Dmanisi. "Tenemos colaboraciones con muchos equipos de otros países, como el de datación de Berkeley o el de tomografía en Zurich, pero los temas científicos son también temas humanos, y es muy importante la posibilidad de implicar a científicos jóvenes, de formarlos en España y en Georgia", dice.

Por ahora, lo encontrado en Dmanisi, que al principio fue acogido con cierto escepticismo por la comunidad internacional, ha cambiado la visión que se tenía sobre la salida de homínidos de África. Por un lado, adelanta en casi un millón de años la fecha de la salida y, por otro lado plantea que los primeros homínidos que llegaron a Eurasia eran mucho más primitivos de lo que se pensaba (posiblemente homo habilis).

Pero Georgia, un país que ha sufrido la caída del imperio soviético y está todavía en un precario estado de desarrollo, no es sólo Dmanisi. "Georgia es una mina paleontológica", asegura Agustí, que ha escrito con Lordkipanidze el libro Del Turkana al Cáucaso (National Geographic RBA). "Tiene toda la secuencia desde hace 10 millones de años en continuo, algo que sólo se da en África y en algunas zonas de España".


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