Los científicos han descubierto el fósil de un mamífero del tamaño de una
ardilla que se movía rápidamente entre los dinosaurios, con los huesos del oído
medio, una pieza clave en la evolución de los mamíferos, extraordinariamente
conservados.
Los investigadores indican en la revista Nature que el peculiar
animal, rescatado en una formación de rocas ricas en fósiles al norte de China,
da a conocer un elemento crucial en la evolución de los mamíferos: la estructura
del oído que permite una gran sensibilidad de audición.
El animal, llamado Yanoconodon por las montañas Yan de la provincia de Hebei,
vivió hace 125 millones de años durante el periodo cretácico, el tercero y
último de la era Mesozoica, conocida a veces como la Edad de los
Dinosaurios.
Su cuerpo era muy raro para ser un mamífero, con un torso alargado y
extremidades cortas y rechonchas.
"En cierto modo, es como el cuerpo de una salamandra en un mamífero", dijo en
una entrevista el responsable de los científicos Zhe-Xi Luo del museo Carnegie
de historia natural en Pittsburgh, Pensilvania.
Los científicos piensan que Yanoconodon - que mide unos 15 centímetros de
largo y pesa alrededor de 30 gramos - era un animal nocturno que comía
insectos.
Vivió en un ambiente abundante de lagos de agua potable, plantas con flores y
otros muchos animales. Entre ellos había una variedad de dinosaurios a los que
nada les hubiera gustado más que convertirlo en un aperitivo con pieles.
Luo dijo que el Yanoconodon es particularmente importante porque supone una
etapa intermedia en la evolución de la estructura auditiva de los mamíferos.
Los mamíferos poseen una capacidad auditiva superior al resto de vertebrados,
una característica fundamental para la vida del mamífero.
Se cree que muchos mamíferos primitivos adoptaron una existencia nocturna que
les mantuvo alejados de las multitudes de dinosaurios y otras bestias que
buscaban un alimento fácil.
Los científicos llevan tiempo buscando pistas sobre los orígenes de la
estructura auditiva de los mamíferos. Los primeros mamíferos aparecieron hace
unos 220 millones de años, no mucho después de los primeros dinosaurios, pero el
proceso de adquisición de la anatomía de los modernos mamíferos llevó muchas
decenas de millones de años más.