Un equipo científico argentino ha anunciado el hallazgo en la Antártida de un
esqueleto fosilizado completo de un ejemplar joven de plesiosaurio, reptil
marino que habitó en ese lugar hace 70 millones de años.
"Los restos fósiles representan uno de los esqueletos de plesiosaurio más
completos jamás hallados y sin dudas es el mejor articulado -es
decir, con sus huesos unidos- de todos los hallados en la Antártida", destacaron
los científicos.
El hallazgo fue fruto de una expedición de investigadores argentinos y
estadounidenses al cabo Lamb, al sudoeste de la isla Vega (norte de la Península
Antártica) y a unos 60 kilómetros de la base argentina
Marambio, dijo en una rueda de prensa el Director Nacional argentino
del Antártico, Mariano Memolli.
La expedición estuvo integrada por científicos de la Escuela de Minas y Museo
Tecnológico de Geología de Dakota del Sur, la Universidad de Washington
Oriental, el Museo de la Plata y el Instituto Antártico Argentino.
Según Memolli, este grupo viene trabajando desde 1998 en la isla Vega, donde
encontraron otros fósiles, y fue en 2005 cuando extrajeron los
restos del plesiosaurio descubiertos a unos 200 metros sobre el nivel del mar y
trasladados al museo de Dakota del Sur para su preparación, réplica y
estudio.
El reptil habitó en la zona durante un periodo en el cual los océanos eran
mucho más cálidos que en la actualidad.
La réplica presentada permite ver que el plesiosaurio, especie
extinguida hace más de 65 millones de años, tenía dos aletas
que usaba como remos y que le permitían "volar en el agua", con un movimiento
parecido al de los pingüinos.
El ejemplar encontrado, un elasmosaurio -variedad de plesiosaurio-, tenía 1,5
metros de largo, lo que denota que se trataba de un espécimen joven, pues un
adulto de esta especie llegaba a medir unos diez metros.
En el área estomacal, que según los investigadores "está espectacularmente
bien preservada", se encontraron numerosas piedras pequeñas y redondeadas,
llamadas gastrolitos, que el reptil ingería para facilitar la flotación a
diferentes profundidades o ayudar en la digestión.
Los investigadores creen que una erupción podría haber causado la muerte del
animal, pues durante las excavaciones se descubrieron varias capas de cenizas
volcánicas con restos vegetales carbonizados intercalados en las capas de
areniscas marinas que encerraban al ejemplar descubierto.
Esto podría ser indicio de una caída simultánea de gran cantidad de árboles y
plantas, por lo que tanto la explosión como la lluvia de cenizas pudieron haber
matado al joven reptil marino.
La expedición fue financiada por la Fundación Nacional de Ciencias de Estados
Unidos y el Instituto Antártico Argentino a través de la Dirección Nacional del
Antártico del país sudamericano.