Dos embriones de dinosaurios con más de 190 millones de años de antigüedad,
descubiertos hace treinta años en Sudáfrica, han sido identificados como los
restos más antiguos encontrados en el mundo.
Mike Raath, conservador de la Universidad de Witwatersrand, indicó en una
rueda de prensa el pasado viernes en Johanesburgo, que "se trata de los
embriones más viejos de animales terrestres jamás descubiertos". El más antiguo
hasta la fecha era un dinosaurio con 90 millones de años.
Los dos
embriones fueron encontrados en los años 70, en la provincia de Free State por
el profesor sudafricano James Kitching, fallecido en 2003. Formaban parte de un
grupo de siete huevos descubiertos en el parque nacional de Golden Gate
Highlands y habían sido expuestos en las vitrinas de la universidad de
Witwatersrand, en Johanesburgo, donde esperaban ser examinados por expertos.
"En el momento del descubrimiento, nadie en África tenía la experiencia
o la capacidad para analizarlos, a causa de la finura de los huesos de los
embriones y su posición dentro de los huevos", según explicó Mike Raath.
"Massospondylus Carinatus"
En enero de 2000, el
profesor canadiense Robert Reisz, de la Universidad de Toronto, tomó los huevos
para analizarlos, y su asistente, Diana Scott, puso entonces en evidencia las
características de los huevos de embriones descubiertos. "Se trata de embriones
de Massospondylus Carinatus, una especie extendida en África del Sur, que
alcanzaba, en su edad adulta, hasta los cinco metros de longitud".
La
identificación de los embriones ha permitido a los investigadores reconstruir en
detalle el crecimiento del dinosaurio hasta su edad adulta, "la primera vez que
se conseguía algo así con un dinosaurio", ha recalcado Raath.
El
crecimiento del Massospondylus se caracteriza por una modificación
importante de su anatomía. Se trata de un cuadrúpedo en su nacimiento, que
paulatinamente se convierte en bípedo a la edad adulta, cuando otros animales
sufren una evolución totalmente opuesta.
"El cuello crece en proporción,
más rápido que el resto del cuerpo, y el crecimiento de la cabeza, que es muy
grande en el nacimiento, se ralentiza".
El Massospondylus se
alimentaba de plantas y termitas. "Estos pequeños dinosaurios no tenían dientes,
lo que nos hace pensar que debían ser alimentados por sus familiares ", ha
destacado el doctor Raath, aclarando que "si esta interpretación es correcta,
este hecho constituiría el rasgo parental más antiguo".
Mike Raath y
Diana Scott forman parte de un equipo de cinco investigadores dirigido por
Robert Reisz, autores de un artículo que describe a los embriones y publicado en
la revista Science.