Los ancestros dinosaurios de las aves de la actualidad
probablemente respiraban de una forma similar a sus descendientes
modernos, según ha revelado un estudio de los restos fósiles de un
'Majungatholus atopus', un dinosaurio terópodo emparentado con el
Tyrannosaurus Rex. Las conclusiones de la investigación, realizada por
investigadores del Colegio Universitario de Medicina Osteopática de Ohio
(Estados Unidos), se han publicado en la revista 'Nature'.
Los investigadores han descubierto evidencias de que los dinosaurios
terópodos, grupo al que pertenecen el Tyrannosaurus, el Velociraptor o el
Carnotaurus, bombeaban el aire dentro de bolsas huecas en el interior de su
esqueleto, como la mayoría de las aves actuales.
Según los científicos, un nuevo fósil de 'Majungatholus atopus', un terópodo
primitivo que podía alcanzar varios metros de largo y de parentesco lejano con
el Tyrannosaurus Rex, muestra que estos dinosaurios tenían todo el
equipamiento necesario para este estilo de respiración.
Los científicos explican que las vértebras de la criatura, de hace entre 70 y
65 millones de años, muestran adaptaciones para la respiración similares a
aquellas de la grulla de cola blanca, lo que indica que el sistema
evolucionó antes de lo que lo hicieron las aves actuales.
Los científicos explican que las aves mantienen un estilo de vida de alta
actividad utilizando una serie de sacos de aire adicionales que permiten
a los pulmones un constante suministro de aire rico en oxígeno, en vez de
apoyarse en una respiración de entrada y salida como hacen los mamíferos.
Según los investigadores, debido a que estas bolsas se encuentran en
espacios vacíos entre los huesos, se habían hallado pruebas de su existencia
en dinosaurios terópodos. Sin embargo, hasta el momento, los científicos no
estaban seguros de que el sistema fuera lo suficientemente sofisticado para
funcionar de la misma forma que en las aves actuales.