La más antigua de todas las filosofías, la de la evolución, estuvo maniatada de manos y pies y relegada a la oscuridad más
absoluta durante el milenio de escolasticismo teológico. Pero Darwin infundió nueva savia vital en la antigua estructura;
las ataduras saltaron, y el pensamiento revivificado de la antigua Grecia ha demostrado ser una expresión más adecuada del
orden universal de la cosas que cualquiera de los esquemas aceptados por la credulidad y bien recibidos por la superstición de setenta
generaciones posteriores de hombres. T.H. HUXLEY, 1887.
La Paleontología es
la ciencia que trata de los seres orgánicos cuyos restos se encuentran
fosilizados. Como ciencia, nació en el sigo XVIII, con Cuvier, aunque ya
desde los antiguos griegos se habían dado algunas interpretaciones de los
fósiles muy semejantes a las actuales. Desde el punto de vista geológico, el
hallazgo de determinados fósiles característicos, propios de un período, en
capas de terreno discontinuas y alejadas, posibilita la correlación de las
edades relativas de los estratos. La Paleontología se halla en la base de la
evolución, de la zoología y de la botánica. Se entronca, además, directamente
con la genética, con la embriología y con la ontogenia, posibilitando a su vez
la taxonomía y la filogenia.
La Paleontología puede disponer de una serie de
testimonios sobre los efectos de determinadas causas que ilustran la historia de
la Tierra, y de sus componentes que la ecología complementa.
Ha debido
especializarse en multitud de vertientes: Paleobotánica (conocimiento de las
flores pretéritas), Paleozoología (estudio de las faunas antecesoras),
Paleoclimatología y Paleoecología, que determinan la Paleobiogeografía (estudio
de la fauna y la flora con relación al ambiente y su distribución geográfica),y
Paleoantropología o historia del Hombre.