Entre los tres astronautas seleccionados por la AEE en 1978 para formar parte de
su programa espacial tripulado, figuraba el suizo Claude Nicollier. Nicollier
tuvo que esperar catorce años antes de su primer vuelo en 1992. Desde entonces
ya emprendió cuatro vuelos –más que ningún otro tripulante–. Transcurrió mil
horas en el espacio incluyendo un paseo espacial de una duración de ocho horas
en el cual realizó servicios de mantenimiento del Telescopio Espacial Hubble
de la NASA.
AEE: Claude Nicollier. Datos biográficos sobre el astronauta
suizo (en inglés) Ha volado en cuatro oportunidades y cumplido más de 1.000 horas en órbita. En 1999, durante su última misión, permaneció ocho días a bordo del Trasbordador Discovery, dio la vuelta 126 veces a la Tierra y realizó una caminata espacial de 8 horas a más de 600 kilómetros del planeta. Es el único navegante espacial activo de origen helvético y el europeo con mayor número de viajes siderales. El piloto, astronauta, astrónomo y astrofísico, reside en Houston (Estados Unidos). El 25 de diciembre de 1999, en su última misión
espacial hasta ahora, el astronauta suizo Claude Nicollier recibió un espléndido
regalo de Navidad. Después de cumplir con trabajos de reparación en el
telescopio orbital Hubble, él y los tripulantes del Trasbordador Discovery
pudieron contemplar, durante tres horas, las imágenes de la Tierra, desde una
distancia de más de 600 kilómetros. "C'est incroyable, c´est magnifique", se
repitió atónito al mirar el planeta convertido en una pintura de Miró. Durante
su estancia en órbita, mientras la nave espacial realizaba un promedio de seis
vueltas al planeta por día, los astronautas contemplaron varias veces la salida
y puesta del Sol, las constelaciones, las estrellas fugaces, las manchas del
desierto del Sahara, la costa Oeste de Australia, y millones de puntos luminosos
de Sao Paulo, Río de Janeiro y Buenos Aires, entre otros parajes. "Son visiones
extraordinarias, difíciles de describir", comentó en suelo firme. "En ese
momento, uno se pregunta qué hemos hecho para llegar hasta aquí, se interroga
sobre el pasado, la cultura y los orígenes de la humanidad".
En agosto de 1992, después de 12 años de entrenamiento en la NASA, realizó su
primer paseo al espacio a bordo del Trasbordador Atlantis con la misión de
desarrollar la plataforma europea Eureka. En 1993, despegó de la tierra y visitó
por primera vez el telescopio espacial Hubble. En 1996, inició -a bordo del
transbordador espacial Columbia- los trabajos que permitirían relanzar el
Sistema Satelital Tethered. En 1999 cumplió su última misión. Cuando miraba al cielo, desde las nevadas montañas de su natal Vevey (Suiza), el pequeño Nicollier ya acariciaba la idea de convertirse, primero, en piloto, y luego en astrónomo. Su padre y abuelo, profesos admiradores de las estrellas, las manchas solares y otros misterios del espacio, fueron sus principales propulsores. Tras una breve pasantía en centros de investigación espacial y astronómica europeos, Nicollier fue seleccionado por la Agencia Europea del Espacio (ESA) para formar parte de un programa de cooperación europeo-norteamericano en las instalaciones de la NASA. En los años 80, se radicó en el mítico centro de exploradores del espacio (Houston, Estados Unidos). En su proceso de adaptación, en tierras norteamericanas, su formación profesional previa fue fundamental para encarar la aventura: en 1970 había recibido el título de Ciencias Físicas de la Universidad de Lausanne; en 1975 había culminado el master en Astrofísica de la Universidad de Ginebra. También, se había graduado como piloto comercial (1974) y piloto de prueba (1988). Antes de emprender su primera travesía sideral, transcurrió varios años e innumerables horas de trabajo en su investigaciones en el bunker norteamericano. |