Sondas Espaciales Voyager. Las naves Voyager 1 y 2 de la NASA son rastreadas y dirigidas a través de la
Deep Space Network. Estas excepcionales naves que han llegado más allá de los
planetas exteriores son el tercer y cuarto objeto construidos por el hombre en
salir del Sistema Solar, siguiendo los pasos de las Pioneer 10 y
11. Adosado a cada Voyager hay un disco de cobre, plata y oro, que
contiene imágenes y sonidos que representan las culturas humanas y la vida en la
Tierra, un mensaje en una botella arrojado al mar cósmico. El material grabado
fue seleccionado por una comisión dirigida por el fallecido Carl
Sagan. Unos sencillos diagramas en la cubierta representan simbólicamente
el origen de la nave y dan instrucciones para reproducir el disco. La
construcción especial de estos discos debería proporcionarles una larga vida
mientras atraviesan el espacio interestelar. Las dos astronaves no efectuarán
una aproximación cercana a otro sistema planetario hasta dentro de 40.000 años
como mínimo.
Se denomina Voyager a cualquiera de las dos sondas espaciales estadounidenses enviadas a los
planetas exteriores.
La Voyager 1 fue lanzada el 5 de septiembre de 1977 desde Cabo Cañaveral. Pasó por
Júpiter en 1979 y por Saturno en 1980. La Voyager 2 fue enviada el
de 1977, pasando por Júpiter y Saturno para llegar a
Urano en 1986 y
Neptuno en 1989. La Voyager 2 es la única sonda que ha visitado estos
dos planetas.
Ambas sondas llevan consigo un disco de oro con una selección de hora y media
de duración de música proveniente de varias partes y culturas del mundo, saludos
en 55 idiomas humanos, un saludo del entonces Secretario General de las Naciones
Unidas y el ensayo Sonidos de la Tierra, que es una mezcla de sonidos
característicos del planeta. También contiene 115 imágenes (+1 de calibración)
donde se explica en lenguaje científico la localización delSistema Solar, las unidades
de medida que se utilizan, características de la Tierra y características del cuerpo y la sociedad
humana. Este disco fue ideado por un comité científico presidido por el
astrónomo Carl Sagan quien,
refiriéndose al mensaje, asegura que su objetivo principal no es el ser
descifrado, por el hecho de que su simple existencia pone de manifiesto la
existencia de los humanos, así como sus esfuerzos por contactar a otras especies
inteligentes que pudiesen existir fuera del Sistema Solar.
Actualmente las sondas Voyager estudian el ambiente del sistema solar
exterior, esperando que su vida útil sea suficiente para llegar a la zona
denominada heliopausa. Esta capa
se debe al encuentro entre las partículas eléctricas producidas por el Sol,
denominadas viento solar,
con las partículas eléctricas del medio interestelar. Por tanto, las sondas
Voyager se han convertido en los instrumentos artificiales más lejanos jamás
enviados por el hombre. Las naves contienen generadores eléctricos nucleares que
permiten que sigan funcionando sus instrumentos científicos. A finales de
2003 la Voyager 1 envió datos que indican que
podría haber atravesado esta barrera. Estos datos están sin embargo en disputa.
El 15 de agosto de 2006 la sonda Voyager 1
alcanzó la distancia de 100 UA, esto es, se encuentra a más de
15.000 millones de km del Sol. Actualmente, debido a problemas de
presupuesto, el proyecto es controlado por un grupo de tan sólo 10 personas
pertenecientes al Jet Propulsion Laboratory, y podría
ser abandonado en un futuro próximo junto con otras misiones, dejando a ambas
sondas seguir su camino sin que haya nadie que las escuche en la Tierra.
Una misión que se proyectó para durar cinco años ha cumplido su treinta
aniversario. Los científicos de la NASA siguen recibiendo
datos de los Voyager a través de la red del espacio profundo DSN (Deep
Space Network).
Las señales que se envían desde MDSCC (Madrid Deep Space
Comunication Complex) al Voyager 1 tardan a la velocidad de la luz 14
horas y 20 minutos en llegar hasta él y otro tanto en volver (28 horas 40
minutos en total). Y se sigue alejando.
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