Tauro (Tau)
Seguramente Tauro es Zeus, que convertido en toro raptó a Europa. La historia es
la siguiente: Agenor, hijo de Libia y Poseidón, se fue desde Egipto
a Canaán donde se casó con Telefasa (o Agríope) que le dió cinco hijos (Cadmo,
Fénix, Cílix, Taso y Fineo) y una hija (Europa).
Zeus se enamoró de Europa y envió a Hermes para conducir el ganado de Agenor a
la costa de Tiro, donde solía pasear Europa con sus compañeras, y él mismo se
unió al rebaño transformado en un toro blanco como la nieve con dos pequeños
cuernos entre los cuales había una raya negra. A Europa le encantó la belleza
del toro y al comprobar que era manso comenzó a jugar con él poniéndole flores
en la boca y guirnaldas en los cuernos, y finalmente se subió en su lomo y paseó
por la orilla del mar. De pronto Zeus se zambulló en el agua y comenzó a nadar
mar adentro mientras Europa se agarraba aterrorizada a sus cuernos con una mano
mientras sostenía un cesto con flores en la otra. Zeus llegó hasta la costa
cretense de Cortina donde violó a Europa y tuvo con ella tres hijos, Minos,
Radamantis (que con Eaco llegaron a ser posteriormente los jueces del Tártaro) y
Sarpedón.
En Tauro hay dos cúmulos estelares muy famosos: Las
Pléyades y Las Híades.
Orión persiguió con fines amorosos a las
siete Pléyades (Alcyone, Celaeno, Electra, Taigeta, Maia, Estérope y Mérope),
hijas de Atlas y de Pléyone (que también forman parte del cúmulo). Ellas huyeron
a través de las praderas de Beocia hasta que los dioses las transformaron en
palomas y las pusieron entre las estrellas; y Orión fue mortalmente picado por
un escorpión. Dice Plinio que el orto helíaco de las pléyades, en Mayo, marcaba
el inicio de la temporada de navegación y el ocaso helíaco marcaba el final,
cuando comenzaba a soplar un viento bastante frío del norte.
Dionisio era hijo de Zeus y de Sémele (hija de Cadmo rey de Tebas),
aunque otras versiones lo hacen hijo de Zeus y Perséfone (Proserpina) antes de
que fuera llevada por Hades al mundo subterráneo. Para que pudiera huir de los
celos y la venganza de Hera, Hermes lo transformó temporalmente en un chivo (o
carnero) por orden de Zeus y se lo regaló a las ninfas Macris, Nisa, Erato,
Bromia y Bacque, que lo cuidaron en una cueva del monte Nisa, donde
posteriormente Dionisio inventó el vino por lo que es tan famoso. Por este
servicio Zeus colocó a las ninfas entre las estrellas con el nombre de Las
Híades. En otros mitos anteriores sus nombres eran Fésile, Coronis, Cleia, Feo,
y Eudora.
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