Mitología: Estrellas y Planetas

Antonio Herrera

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LEO (Leo)

Selene parió un león con un estremecimiento espantoso y lo dejó caer en tierra sobre el monte Treto, cerca de Nemea, junto a una cueva con dos bocas.







Leo Heracles llegó a Nemea al mediodía, pero no encontró a nadie porque el león había despoblado la región. Se alojó en casa de un pastor llamado Molorco a cuyo hijo había matado el león y cuando Molorco iba a sacrificar un carnero para propiciar a Hera, pero Heracles se lo impidió: "Espera 30 días - le dijo- Si vuelvo, sacrifícalo a Zeus salvador; si no vuelvo sacrifícamelo a mí como héroe".

Leo Heracles fue al monte Treto y vio al león cuando regresaba a su guarida lleno de sangre de la matanza del día. Primero le lanzó una andanada de flechas, pero rebotaron; el león se lamió las quijadas y bostezó. Luego utilizó la espada, pero se dobló como si hubiese sido de plomo. Por último levantó la clava y le pegó en el hocico; el león retrocedió hasta el interior de la cueva, pero no por el dolor, sino porque le zumbaban los oídos, aunque la clava se hizo añicos. Cuando Heracles vio que era inmune a todas las armas cubrió con una red una de las entradas de la cueva y se metió dentro por la otra dispuesto a luchar a brazo partido. El león le arrancó un dedo de un mordisco, pero Heracles cogió la cabeza debajo del brazo y lo estranguló, cargó con él a hombros y volvió a casa de Molorco y ofrecieron el carnero a Zeus; después se fabricó una nueva clava de madera de acebuche y regresó a Micenas. Euristeo, aterrado, le prohibió entrar con el león en la ciudad y Heracles no supo qué hacer con él hasta que por inspiración divina se le ocurrió emplear las propias garras del animal para desollarlo; luego se puso la piel invulnerable como armadura y la cabeza como yelmo.

Sus estrellas más brillantes son: Regulus, Denébola, Algieba, Zosme, Adhafera, Rasalasab boreal, Rasalasab austral, Coxa, Subra.


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