JIRAFA (Cam)
El nombre proviene de hace sólo tres siglos.
Parece que es el camello que montaba Rebeca cuando buscaba a Isaac.
Sus estrellas son muy débiles. La estrella
a es una múltiple que forma parte
de un cúmulo.
Camelopardalis no aparece de forma constante en la cartografía celeste durante
todo el siglo XVII. La idea original de Bertschius había sido llamar Camello a
esta constelación en recuerdo del animal bíblico que llevó a Rebeca e Isaac.
Pero de alguna manera, al vocablo latino Camelus se le añadieron algunas sílabas
y degeneró en Camelopardalis, que quiere decir Jirafa. La constelación no tuvo
ni mucho menos lo que se llama una vida tranquila ya que su parte occidental, la
que está en contacto con Cassiopea y con Cepheus, poblada por estrellitas
insignificantes se subdividió posteriormente en otras dos constelaciones dando
origen en 1774 la del Segador (Messier) por obra de Llande, que quería honrar
al célebre Charles Messier por su preciosa obra de recopilación de objetos
celestes notables, y la del Reno, a propuesta de Lemonier, que deseaba ofrecer
una morada celeste a esta especie de útiles rumiantes polares, que había tenido
ocasión de apreciar en 1776, durante un viaje a las regiones septentrionales de
Europa.
Finalmente las resoluciones de la comisión de la Unión Astronómica
Internacional, definieron de una vez para siempre, lo que son los criterios
actuales de subdivisión de las constelaciones, y así, Camelopardalis conquistó
finalmente una merecida tranquilidad.
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