Engonase
El décimo trabajo de Heracles consistió en llevarse los bueyes de Geríones sin
pedirlos ni pagarlos. Geríones, hijo de Crisaor y Calírroe, era rey de Tartesos
en España; tenia tres cabezas, seis brazos y tres cuerpos unidos por la cintura
(tenía tres hijos, cada uno de ellos con un ejército que defendían el reino).
Sus bueyes rojos eran de una belleza maravillosa y estaban custodiados por
Euritión, hijo de Ares, y por el perro bicéfalo Ortro, hijo de Tifón y Equidna.
Desde Creta Heracles reunió una gran expedición y embarcó hacia Libia donde dio
muerte a Anteo; luego llegó a Egipto donde dio muerte a Busiris; después se
dirigió al norte de África aniquilando a su paso a los gorgones y a las amazonas
y llegó frente a la isla de Gades (Cádiz). Allí erigió columnas a cada lado del
estrecho (en Ceuta y Gibraltar) y lo cruzó llegando a España donde se encontró a
los hijos de Geríones con sus tres ejércitos acampados. Los venció y se llevó
los bueyes.
Para volver a Micenas se dirigió a Abdera (Adra, en
Almería) que era una colonia fenicia y luego remontó hacia el norte llegando a
los Pirineos dejando varias colonias a su paso. Allí cortejó a una princesa de
los brebicios llamada Pirene. Cuando posteriormente murió la enterró y llamó
Pirineos a la cordillera en su nombre. Pasó luego a la Galia donde fundó la
ciudad de Alesia. En Liguria luchó contra Alebión y Darcino, dos hijos de
Poseidón que trataron de robarle el ganado; durante la batalla Heracles acabó
sus flechas y cayó de rodillas llorando, exhausto, pero Zeus hizo caer una
lluvia de piedras y con ellas pudo Heracles poner en fuga a los ligures y matar
a Alebión y Darcino.
Cuenta Cayo Julio Higinio en su Astronomía
poética que Zeus puso entre las estrellas la imagen de Heracles luchando contra
los ligures en una constelación llamada Engonase.
Heracles pasó a
Etruria y luego al Tíber (donde mató a Caco y engendró a Latino; aunque otros
dicen que Latino fue hijo de Circe y Odiseo), llegó hasta Siracusa (Sicilia) y
luego volvió por la costa oriental de Italia hasta el monte Lacinio, en
Calabria, y de allí cruzó a Istria, en Croacia, y por fin llegó al Peloponeso a
través de Epiro.
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