Mitología: Estrellas y Planetas

Antonio Herrera

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PERSEUS(Per), PEGASUS(Peg), ANDRÓMEDA(And), CASSIOPEIA(Cas), CEPHEUS(Cep) y CETUS(Cet)

Abante, rey de Argólide y nieto de Dánao casó con Aglaye, de la que tuvo dos hijos mellizos, Preto y Acrisio, a los que legó el reino para que gobernaran alternadamente. Nunca se llevaron bien, ni de niños, y el encono se hizo mayor cuando Preto yació con Dánæ, la hija de Acrisio, de lo cual apenas logró escapar con vida.

Acrisio se negó a ceder el trono al final de su periodo y Preto huyó a la corte de Yóbates, rey de Licia, con cuya hija Estenebea (o Antea) se casó, volviendo entonces al frente de un ejército licio para reclamar su derecho a la sucesión. Se libró una batalla sangrienta pero ninguno de los dos bandos obtuvo la victoria. Preto y Acrisio convinieron de mala gana en dividir el reino y Acrisio quedó con Argos y sus alrededores y Preto con Tirinto, el templo de Hera (entonces parte de Micenas), Midea y la costa de Argólide.

Perseo y Medusa Acrisio, quien se habia casado con Aganipe, no tenia hijos sino solo una hija, Dánæ, que habia sido seducida por Preto; y cuando preguntó a un oráculo cómo podía conseguir un hijo varón recibió esta respuesta: No tendrás hijos varones, y tu nieto te matará. Para impedir que se cumpliera esto encerró a Dánæ en un calabozo con puertas de bronce guardadas por perros salvajes, pero a pesar de estas precauciones Zeus llegó a ella en forma de lluvia de oro y Dánæ le dio un hijo llamado Perseo. Cuando supo Acrisio la noticia no quiso creer que el padre de Perseo era Zeus y sospechó que su hermano Preto había conseguido llegar hasta ella; pero como no se atrevía a matar a su propia hija encerró a Dánæ y a Perseo en un arca de madera y los arrojó al mar. El arca fue a la deriva hasta la isla de Séfiros donde un pescador llamado Dictis la sacó y abrió encontrando a Dánæ y a Perseo todavía vivos. Los llevó inmediatamente a su hermano, el rey Polidectes, quien crió a Perseo en su propia casa.

Años después Polidectes quiso obligar a Dánæ a casarse con él, pero Perseo, ya en la edad viril, defendió a su madre. Entonces Polidectes reunió a sus amigos fingiendo que iba a pedir la mano de Hipodamía, hija de Pélope, y les rogó que contribuyeran cada uno de ellos con un caballo como regalo de pedida.
-Séfiros es una isla pequeña -dijo- pero no quiero quedar mal junto a los ricos pretendientes del continente. ¿Podrás ayudarme, noble Perseo?
-Desgraciadamente -contestó Perseo- no tengo ningún caballo ni tampoco oro para comprarlo, pero si te propones casarte con Hipodamía y no con mi madre me las arreglaré para conseguirte el regalo que tú me pidas, incluso la cabeza de la gorgona Medusa si fuera necesario.
-Eso me agradaría, ciertamente, más que cualquier caballo del mundo -replicó enseguida Polidectes.

La gorgona Medusa tenía serpientes por cabellos, grandes dientes, la lengua saliente, y era en general tan fea, que quien la miraba quedaba literalmente petrificado de terror. En su juventud había sido sacerdotisa de Atenea, tan bella, que se vanaglorió de serlo más que la propia Atenea, y esta se vengó convirtiéndola en el ser más horroroso.

Atenea oyó la conversación mantenida en Sérifos, y como era enemiga de Medusa quiso ayudar a Perseo. Primero lo condujo a la ciudad de Dicterión, en Samos, donde se exhibían imágenes de las tres gorgonas, para que pudiera distinguir a Medusa de sus hermanas Esteno y Euríale; luego le advirtió que no debía mirar directamente a Medusa, y le regaló un escudo muy brillante y pulimentado para que pudiera verla reflejada en él.

También Hermes ayudó dando a Perseo una hoz para que pudiera cortar la cabeza de Medusa; pero Perseo necesitaba, además, unas sandalias aladas para llegar con rapidez a donde vivía Medusa, un zurrón mágico para guardar la cabeza cortada y el yelmo negro de la invisibilidad. Todas estas cosas pertenecían a Hades y estaban guardadas por las ninfas del Estigia, su paradero solo lo conocían las tres hermanas Grayas, que parecían cisnes y tenían un solo ojo y un solo diente para las tres. Perseo fue a ver a las Grayas al pie del monte Atlas, se deslizó sigilosamente detrás de ellas y se apoderó del ojo y del diente mientras se los pasaban de una a otra; luego se negó a devolvérselos hasta que no les dijeran donde vivían las ninfas del Estigia.

Andrómeda y el monstruo Después de coger las sandalias aladas, el zurrón y el yelmo que le dieron las ninfas Perseo voló hacia el oeste rumbo al país de los hiperbóreos (España), donde encontró a las gorgonas dormidas entre las estatuas erosionadas de hombres y animales petrificados por Medusa. Mirando a través del reflejo en el escudo se acercó a Medusa y le cortó la cabeza de un solo golpe. La sangre cayó en el suelo y de ella nacieron el caballo alado Pegaso y el guerrero Crisaor, con una cimitarra de oro; guardó la cabeza en el zurrón y huyó. Esteno y Euríale se levantaron para perseguirlo, pero el yelmo lo hizo invisible y logró escapar hacia el mar montado en Pegaso. Al ponerse el Sol descendió en el palacio del titán Atlas, que no quiso recibirlo, así que por castigo a su inhospitalidad mostró la cabeza de Medusa y lo transformó en una montaña; al día siguiente se dirigió hacia el este. Pasando por el desierto de Libia cayeron algunas gotas de la sangre de Medusa y de ella nacieron en la arena multitud de serpientes venenosas (una de las cuales mataría posteriormente al argonauta Mopso). Se detuvo para tomar un refrigerio en Quemis (Egipto) y siguió adelante, pero en la costa palestina divisó una mujer desnuda encadenada a un acantilado e instantáneamente se enamoró de ella. Era Andrómeda, hija de Cefeo rey de Yope, y de Casiopea. Casiopea se había jactado de que ella y su hija Andrómeda eran más bellas que las nereidas y estas se quejaron del insulto a su protector Poseidón, que envió una inundación y un monstruo marino para que devastaran Filistía; y cuando Cefeo consultó al oráculo de Amón oyó que su única esperanza de salvación consistía en sacrificar a Andrómeda al monstruo. Sus súbditos le obligaron a encadenarla a una roca y dejar que la devorara el monstruo.

Cuando Perseo volaba hacia Andrómeda vio que Cefeo y Casiopea observaban desde la costa y descendió junto a ellos. Con la condición de que si la salvaba sería su esposa y volvería a Grecia con él, Perseo se elevó otra vez, empuñó la hoz y se lanzó desde arriba furiosamente contra el monstruo, que atacó su sombra sobre el mar; sacó la cabeza de Medusa del zurrón por si el monstruo miraba hacia arriba y la puso sobre sobre unas hojas y algas que inmediatamente se convirtieron en coral. Perseo decapitó al monstruo, pero Cefeo y Casiopea lo acogieron de mala gana como su yerno, aunque por insistencia de Andrómeda la boda se celebró inmediatamente. Pero las fiestas fueron interrumpidas por Agenor, el hermano mellizo del rey Belo que llegó al frente de un grupo armado reclamando a Andrómeda para él. Había sido llamado por Casiopea que alegaba que le habían arrancado la promesa por la fuerza de las circunstancias, pero que la petición de Agenor era anterior. En la pelea que siguió Perseo mató muchos adversarios, pero eran demasiados y se vio obligado a sacar la cabeza de Medusa y a convertir en piedra a los doscientos que quedaban.

Andrómeda Poseidón puso las imágenes de Cefeo y Casiopea entre las estrellas; Casiopea como castigo a su traición está atada en un cesto de mercado que en algunas estaciones del año se pone boca abajo dejándola en ridículo. Más tarde Atenea puso a Andrómeda en un sitio mejor porque había insistido en casarse con Perseo a pesar de la mala fe de sus padres.

Perseo volvió a Sérifos con Andrómeda y se encontró con que Polidectes amenazaba a Dánæ (por supuesto no se proponía casarse con Hipodamía) y fue a verlo cuando se encontraba en un banquete anunciando que traía el regalo de boda prometido. Fue recibido con una tormenta de insultos; él sacó la cabeza de Medusa mientras desviaba la vista y los convirtió a todos en piedra. Luego entregó la cabeza a Atenea quien la puso en su escudo, dio las sandalias el zurrón y el yelmo a Hermes quien los devolvió a las ninfas estigias; después dio a Dictis el trono de Sérifos y embarcó rumbo a Argos con su madre y su esposa.

Cuando Acrisio se enteró que se acercaba huyó a Larisa, pero sucedió que invitaron a Perseo a ir allí para asistir a los juegos fúnebres que celebraba el rey Teutámidas en honor de su difunto padre, e intervino en el Pentatlón. Cuando llegó la prueba del lanzamiento del disco, el de Perseo fue desviado de su trayectoria por el viento y la voluntad de los dioses golpeando a Acrisio en la cabeza y matándole.

Muy afligido, Perseo enterró a su abuelo en el templo de Atenea y luego, avergonzado de reinar en Argos, fue a Tirinto donde reinaba Megapentes (que había sucedido a su padre Preto) y pactaron cambiar Tirinto por Argos. Megapentes se trasladó a Argos y Perseo a Tirinto, recuperando poco después el resto del reino original de Preto: el templo de Hera, Midea y la costa de Argólide.

En la estrella b de Perseo(Algol) se descubrió el fenómeno de las estrellas binarias eclipsantes. Otras estrellas son la a(Mirfak), la h (Miram) y la z(Menkhib).

Pegaso es un gran cuadrado en el cielo y las estrellas a(Markab), b (Alpheratz) y g (Algenib) junto a la a de Andrómeda forman los cuatro vértices del cuadrado.

Andrómeda, galaxia M31 En Andrómeda está la única galaxia visible a simple vista, M31. La g(Alamak) es una doble muy bonita verde y naranja. La a(Sirah) forma parte del cuadrado de Pegaso y otra brillante es la b(Mirach)

En Casiopea tenemos a (Schedir), b(Caph), d(Rukbah o Ksora), g (Cih) y e(Segin).

En Cefeo las estrellas d y q son dobles. La a se llama Alderamin.

Cetus(La Ballena) es el monstruo que mató Perseo cuando iba a devorar a Andrómeda. Su estrella o (Mira) es variable y durante 10 días brilla con magnitud 2, luego se apaga lentamente llegando hasta la magnitud 10´1 y durante 7 meses el ojo humano la pierde. Su periodo es de 332 días.


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