Hoy día sabemos qué son las estrellas y los planetas; aunque para saberlo hemos tenido que llegar al siglo XV y apuntar al cielo con un telescopio para ver los planetas tal como son, y más tarde en el siglo XX conocer la fusion nuclear para saber de la actividad de las estrellas. Pero en la antiguedad, 2000 años antes de Cristo por ejemplo, sin telescopios ni física nuclear, ¿qué podía saber un hombre sobre las estrellas y los planetas?
Algo estaba claro: Los planetas se movían solos y las estrellas estaban quietas, lo que
indicaba sin duda que los planetas tenían vida y las estrellas no; y si nos damos cuanta además que los planetas tienen una
gran influencia sobre la Tierra, podemos deducir que son seres vivos poderosos. El Sol produce el día y la noche, el verano
y el invierno, y el transcurso de los años. La Luna controla de ciclo sexual de muchas especies, incluida la humana, y tiene
gran importancia para las plantas. Los demás planetas no tienen una influencia tan clara, pero ¿por qué no?. El sangriento
Planeta Rojo puede tener una importancia sutil en las cuestiones de la guerra, y el lento Saturno puede influir en las cuestiones
de la vejez. Entonces está claro; los planetas son dioses poderosos que gobiernan la Tierra a su antojo y también deben gobernar
las estrellas. Pero ¿qué son las estrellas?
Las estrellas son seres muertos que tienen la suerte de habitar entre los dioses. ¿Por qué? Porque ellos lo quieren así, aunque está claro que son seres agradables a los dioses. Y con este pensamiento, y el desarrollo de la mitología, los hijos de los dioses como Hércules (hijo de Zeus), Orión (hijo de Poseidón) o Perseo (hijo de Zeus), y las cosas necesarias para sus actividades como la lira de Orfeo, la nave Argos, etc. fueron a parar al cielo, morada de dioses y héroes. Los dioses tenían libertad de movimientos, pero los héroes muertos no; tenían un lugar propio que fue fijado por el centauro Quirón, el cual hizo tan bien este trabajo que cuando murió fue difícil hacerle un hueco en el cielo. El hombre antigüo no conocía las constelaciones del Sur, por lo que las figuras mitológicas solo están en el hemisferio norte; pero durante los siglos XVII y XVIII se exploró sistemáticamente nuestro planeta y los marinos que surcaron los mares fueron dando nombre a las nuevas constelaciones que iban descubriendo, por lo cual las constelaciones del Sur tienen nombres modernos como Indio, Pavo, Microscopio, etc. no acorde con la mitología clásica. Hasta el siglo XVIII los astrónomos quitaron y pusieron constelaciones en el cielo, y como la astronomía siempre estuvo muy ligada a la religión y a la política, la última constelación puesta por Hevelius en el año 1690 fue la constelación del Escudo, que se refiere al escudo de Juan Sobieski, rey de Polonia. Pero en 1930 la Unión Astronómica Internacional, en Leyden, fijó en 88 las costelaciones, señalando sus límites, que siguen siempre meridianos y paralelos celestes, e impidiendo que en adelante se pudiese seguir haciendo el trabajo de Quirón caprichosamente. Son las siguientes:
En cada país se usan los nombres de su idioma, pero internacionalmente suelen usarse los nombres latinos, en nominativo para usarlos como nombres, o en genitivo si se usan como atributo cuando se quiere nombrar una estrella perteneciente a la constelación. Si usamos la abreviatura podemos despreocuparnos del nominativo y del genitivo, la primera mayúscula y las siguientes minúsculas (como And para Andrómeda); y si son dos palabras se escriben las iniciales de las dos palabras con mayúsculas (Como UMa para Ursa Major). Se han perdido más de treinta constelaciones como Apis, Cerberus, Solarium, Engonase, Testudo, Felis, Vespa....etc. Una visión más profunda es la siguiente: No todos los coitos producen fecundación, por lo que a menudo los animales y civilizaciones prehistóricas no han asociado la participación masculina con la descendencia, y el resultado ha sido una sociedad matriarcal en la que la jerarquía en el grupo se heredaba exclusivamente por vía femenina. Ha habido multitud de sociedades en las que han gobernado las mujeres; en Australia, Asia, América, .... y aun hoy subsisten algunas en China, India, Oceanía, ... En época tan reciente como el siglo I de nuestra era habla Plinio en su Historia Natural de las yeguas españolas diciendo que el viento del Norte llamado Bóreas fertiliza las yeguas que con frecuencia tornan sus cuartos traseros al viento y conciben potros sin ayuda alguna de semental. Cuando se dejó de atribuir al viento a los ríos y a los dioses la paternidad de los hijos las sociedades se convirtieron en patriarcales; pero este profundo cambio de mentalidad y de conducta tenia que ser respaldado por la religión que da las normas de conducta a seguir y explica con sus mitos las razones que avalan las leyes tribales, y esto originó una lucha de dioses que se incorporó a la mitología. En Grecia esto no sucedió repentinamente; durante el Neolítico una revolución cultural equilibró el poder femenino y posteriormente, en la Edad de Hierro el patriarcado se impuso férreamente y la mitología incorporó mitos para explicar los cambios en las costumbres, por lo cual existen casi siempre varias versiones distintas según provengan de distintas edades y de distintas sociedades. Hay muchos mitos muy clarificadores: Poseidón
codiciaba los reinos de la Tierra y reclamó el Ática clavando su tridente en la
Acrópolis de Atenas donde quedó un pozo de agua salada; pero más tarde, durante
el reinado de Cécrope, Atenea también la reclamó plantando un olivo. Poseidón
montó en cólera y la retó a un combate, pero Zeus se opuso a esto y montó un
tribunal de arbitraje compuesto por los dioses de su misma categoría. Las diosas
apoyaban a Atenea y los dioses a Poseidón, y por una diferencia de un voto salió
Atenea vencedora. Muy ofendido, Poseidón envió enormes olas para inundar la
llanura de Atenas, y para mitigar su ira las mujeres de Atenas fueron privadas
del voto y a sus hijos se les prohibió llevar el apellido de sus madres.
Otro mito cuenta que Odiseo era un aqueo de la isla de Ítaca hijo de Sísifo (fundador y rey de Corinto) y de Anticlea (hija de Autólico, el famoso ladrón muerto por Heracles); aunque más tarde Anticlea casó con Laertes que pasa por ser el padre de Odiseo. Odiseo fue a Esparta y allí enamoró a Penélope, hija del rey Icario y de una náyade llamada Peribea; pero cuando en Esparta pidieron a Odiseo que dejase su patria y fuese a vivir a casa de Penélope según las costumbres matriarcales Odiseo se negó y pidió a Penélope que eligiera entre su madre y él. Y regresó a Ítaca con Penélope. Debemos saber pues que al relatar un mito estamos forzosamente hablando de una versión que tiene sus variaciones; puede variar la historia totalmente, o pueden variar sus personajes, o los itinerarios de los viajes, etc. Mitos más modernos solapan con mitos más antiguos intentando cambiar los héroes y la moraleja de la historia. El hombre primitivo no tenía ciencia suficiente ciencia para comprender el universo (aun hoy día nos falta muchísimo), así que tuvo que recurrir a la magia y la religión para explicar su entorno. Los griegos supusieron que el universo está formado por tres regiones: la Tierra, el Cielo superior y el inframundo inferior o Tártaro. El Cielo y el Tártaro están a la misma distancia de la Tierra, y esa distancia es la que recorre un yunque en caída libre durante nueve días. En uno de los cuentos de las mil y una noches se cuenta que el infierno respira y que cuando inspira se produce el invierno y cuando expira se produce el verano. El Cielo (Urano) y la Tierra (Gea) procrearon a los Titanes, a los Cíclopes, y a los Hecatónquiros, pero Urano encerró a los Cíclopes en el Tártaro. Gea no quería tener a sus hijos encerrados en su vientre y convenció a los Titanes (Ceo, Crío, Crono, Hiperión, Jápeto, Océano y Atlas) y las Titánides (Febe, Mnemósine, Rea, Tea, Temis y Tetis -no confundir con una nereida del mismo nombre que fue madre de Aquiles-) para que destronaran a su padre Urano, así que dio a Crono (Saturno), el más joven de los siete varones, una hoz de pedernal (este cambio de mentalidad y de dioses ocurrió pues en el Neolítico) y Crono castró a Urano con ella arrojando sus genitales al mar. Al caer fueron llevados por las corrientes mientras a su alrededor se formaba una blanca espuma de la que surgió Afrodita (Venus). Las gotas de sangre que cayeron las recogió Gea, y cuando pasaron las estaciones del año, brotaron las vengativas Erinias, los Gigantes de relucientes armas, que portan grandes lanzas en sus manos y las Ninfas conocidas como las Melias. Los titanes liberaron entonces a los Cíclopes y Crono quedó como dios principal, pero mandó inmediatamente a los Cíclopes otra vez al Tártaro y tomó a su hermana Rea (Cibeles) como esposa. Entonces Urano y Gea profetizaron que uno de sus hijos lo destronaría, por lo que Crono fue comiéndose a sus hijos conforme los iba pariendo Rea: Hestia, Démeter, Hera, Hades, y Poseidón. Rea estaba furiosa y su último hijo, Zeus, lo cambió por una piedra que envolvió en pañales antes de dárselo a Crono; y a Zeus lo ocultó en Creta a cargo de Ío y de Adrastea que lo alimentaban con la leche de la cabra Amaltea; la cuna la colgaron de un árbol para que su padre no pudiese encontrarlo ni en la Tierra ni el Cielo ni en el Mar. Pero Crono se enteró de lo ocurrido y persiguió a Zeus que para escapar se convirtió en serpiente y a sus nodrizas las convirtió en osas. Cuando llegó a la edad adulta pidió a su madre Rea que lo nombrara copero de Crono y esta lo hizo, dándole además un vomitivo para que lo mezclara en la bebida de su padre. Al beberlo Crono vomitó primero la piedra y luego los hermanos y hermanas de Zeus que le pidieron que los condujera en la guerra contra los Titanes que acaudillados por Atlas apoyaban a Crono. Gea profetizó la victoria de su nieto Zeus a condición de que se aliara con los Cíclopes y los Gigantes encerrados en el Tártaro. La guerra duró diez años, y Crono y todos los Titanes excepto Atlas fueron desterrados al lejano oeste (a una isla británica, pero en otras versiones fueron arrojados al Tártaro). El titán Atlas por ser el jefe fue castigado a cargar el Cielo sobre sus hombros también en el lejano oeste (en Marruecos), y las titánides por consideración a Metis y a Rea fueron perdonadas. Acabada la guerra, Zeus, Poseidón y Hades usaron un yelmo para echar a suertes y decidir quien gobernaría en el Cielo, en el Mar y en el Tártaro inferior, dejando la Tierra como dominio común de los tres, y Zeus ganó el Cielo, Poseidón el Mar y Hades el Tártaro. Hermes (Mercurio) es el inventor de la Astronomía. La historia es ésta: Zeus tuvo un hijo con Maya, o Maia, (la hija mayor de Atlas y Pléione) que dio a luz en una cueva del monte Cilene, en Arcadia; Maya lo envolvió en unas mantas y se durmió. Hermes creció rapidísimamente y fue gateando a Pieria, en Tesalia, donde encontró un rebaño de vacas propiedad de Apolo y decidió robarlas, ató a las pezuñas corteza de roble con hierbas trenzadas y esto despistó a Apolo cuando se percató del robo. Pero cuando buscaba por Arcadia oyó un sonido nunca oído hasta entonces que salía de una cueva. Era Hermes que había inventado la lira con una concha de tortuga y unas tripas de vaca. ¿De donde procedían las tripas? Apolo investigó y reconoció las pieles de sus vacas; despertó a Maya que dormía y en el Olimpo acusó formalmente a Hermes de robo aportando las pieles como prueba. Zeus no le creyó ¿Cómo podía un niño robar un rebaño de vacas? Pero Apolo interrogó bien y Hermes confesó disponiéndose a devolver el ganado; Apolo entonces hizo un trato con él: podía quedarse con las vacas a cambio de la lira; y Hermes aceptó. Apolo añadió 4 cuerdas más a la lira que pasaron de tres a siete. Mientras las vacas pastaban Hermes cortó unas cañas e inventó la zampoña (en realidad la inventó Pan, que perseguía a Siringa, una náyade de Arcadia convertida en cañaveral para escapar del asedio. Pan cortó varias cañas y fabricó una flauta, pero Hermes se atribuyó el invento a él mismo) después de lo cual Apolo llevó al niño de vuelta al Olimpo contando a Zeus todo lo ocurrido, y Zeus advirtió a Hermes que a partir de entonces debía respetar la propiedad ajena y no decir mentiras. Hagamos un trato, dijo Hermes, hazme tu heraldo y cuidaré de todas las propiedades divinas; y tampoco diré mentiras, aunque no puedo prometer que siempre diga la verdad completa. Y Zeus aceptó. Le entregó un báculo con cintas blancas (que posteriormente fueron confundidas con serpientes porque también llegó a ser el heraldo de Hades) y unas sandalias con alas que le transportaban a la velocidad del viento. Luego ayudó a las tres Parcas a componer el alfabeto e inventó la astronomía, la escala musical, el boxeo, la gimnasia, los sistemas de pesos y medidas y el cultivo del olivo. |