El Meteosat se encuentra a 36.000 Km. de altura en una órbita geoestacionaria. A
esa altura sobre un punto del ecuador, el periodo de rotación del satélite es
igual al de la Tierra, por lo que el satélite está siempre sobre el mismo punto
de la superficie. El satélite tiene un
cuerpo principal en forma de cilindro, que es el que contiene la electrónica y
la pieza encargada de tomar las imágenes: el radiómetro. Este cilindro principal
posee una abertura por la que entra la luz de una pequeña porción del planeta
(no es más que un telescopio), que es enfocada por un conjunto de espejos hacia
un elemento sensible a la radiación. En realidad son tres elementos: uno
sensible a la radiación visible, y dos a diferentes tipos de la infrarroja.
El Meteosat, detecta en tres bandas, para cada una de las cuales posee un
receptor: Uno para la radiación visible, útil para detectar todo aquello que
podamos ver. Otro en la ventana infrarroja (el detector IR), con el cual
detectamos la temperatura de las superficies que ve el satélite, ya sea el
suelo, el mar o la cima de las nubes; podemos decir que medimos la temperatura
de lo que podemos ver a
| El satélite Meteosat gira sobre sí mismo a 100 revoluciones por
minuto realizando barridos de Sur a Norte de unos 25 minutos. Así, su
tradicional 'fotografía' no es instantánea: los puntos del Sur fueron tomados
unos 25 minutos antes que los del
Norte. | | través del aire. Y
el último en la banda de absorción del vapor de agua, con el cual controlamos la
cantidad de infrarrojo que ha absorbido la atmósfera debido a su contenido en
vapor. Cuanto más vapor haya, más absorción. Así podemos medir la cantidad de
vapor.
La mejor resolución temporal que puede obtenerse con el Meteosat es de una
imagen cada media hora. Las verdaderas imágenes Meteosat son en Blanco y
negro... lo que vemos finalmente en los boletines de información meteorológica
de TV son procesos realizados con ordenador para aumentar la espectacularidad,
incluso las líneas de costa son añadidas artificialmente. Sin embargo, las
imágenes reales son mucho más interesantes, ya que sus matices de gris (que
suelen quedar ocultos por los procesos posteriores) dan mucha e importante
información. De hecho esas imágenes son las que se usan para distinguir los
diferentes tipos de nubes. Se toman tres tipos diferentes de imágenes (una por
cada sensor): así tenemos una imagen en el visible, otra en el infrarrojo y otra
en la banda de absorción del vapor de agua.
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