Los veranos tórridos serán cinco veces más frecuentes que ahora en el sur de
España dentro de 20 años, mientras que los inviernos fríos se reducirán a la
mitad para esas fechas y habrán prácticamente desaparecido hacia el 2080. Ésta
es una de las predicciones del primer informe sobre el impacto del cambio
climático para la UE, presentado en Londres. En el norte de Europa aumentarán
las inundaciones y las lluvias torrenciales.
El impacto del calentamiento global predicho por los científicos para el siglo
XXI supondrá para España escasez de agua, más incendios forestales y
desertificación. En toda Europa se intensificarán los fenómenos meteorológicos
extremos, la temperatura media subirá entre 0,1 y 0,4 grados centígrados cada
década y se agravarán los actuales problemas medioambientales.