Indonesia recibió advertencias de dos agencias regionales de que el terremoto
podía provocar un tsunami, pero no trató de hacerlas llegar a las
comunidades amenazadas, según ha informado el propio Gobierno. El ministro
de Ciencia y Tecnología, Kusmayanto Kadiman, ha señalado que Indonesia recibió
los boletines del Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico y de la Agencia
Meteorológica de Japón después del seísmo de 7,7 grados en la escala de Ritcher.
Más de 300 personas han perdido ya la vida a causa del tsunami. (Julio 2006).
Las advertencias fueron enviadas al Gobierno indonesio unos 45 minutos antes
de que se produjese el tsunami. Sin un sistema automatizado en la zona
para comunicárselo a los habitantes mediante altavoces en las playas o mensajes
de texto por teléfono móvil, la evacuación de un número significativo de
personas hubiera sido prácticamente imposible. La falta de fondos ha frenado la
creación de un sistema de alerta de tsunamis en las costas indonesias.
Edi Prihantoro, un miembro del Ministerio de Tecnología que supervisa el
proyecto, ha reconocido que el área del sur de Java no dispone de un sistema
para alertar a la población de la llegada de una ola gigante.
Indonesia dispone de dos boyas especialmente preparadas para detectar
tsunamis. La colocación de estas boyas en el mar forman parte de un
proyecto para instalar detectores similares alrededor del archipiélago más
grande del mundo. Pero cuando Prihantoro ha sido preguntado por estas boyas, ha
reconocido que no hay ninguna operativa. “Necesitamos al menos 22 boyas para
cubrir Indonesia. Hemos recibido dos de Alemania y fueron colocadas meses atrás.
Pero, ambas están dañadas ahora”, ha dicho. Ambas boyas no estaban en el mar
cuando tuvo lugar el terremoto.
Al menos 339 muertos
El maremoto que ha golpeado la costa sureste de Indonesia segó la vida de al
menos 339 personas, según el último balance facilitado por el Ministerio de
Sanidad, que ha contabilizado además 601 heridos y 136 desaparecidos, además de
miles de desplazados. El maremoto destruyó cerca del 40% de los edificios de la
zona turística costera de Pangandaran, en el oeste de Java, según han revelado
las imágenes aéreas, ha informado la agencia de noticias indonesia Antara.
La mayoría de los edificios destruidos se encontraban en la línea costera.
Algunas barcas de pesca han aparecido hasta 200 metros de distancia de la playa,
algunas de ellas en los tejados de las casas.
El epicentro del seísmo que causó la tragedia se situó en el Océano Indico,
frente a Cilacap y Pangandaran, a unos 48,6 kilómetros de profundidad y tuvo
lugar el lunes (17.07.06) a las 15.19 hora local (10.19, hora peninsular española). Desde
entonces se han registrado más de una veintena de réplicas, en las aguas
indonesias, con magnitudes que oscilan entre los cuatro y los 6,3 grados en la
escala de Richter.
El tsunami, de dos metros de altura, fue consecuencia del terremoto de
7,7 grados en la escala de Richter que se produjo en medio del mar, frente
a las costas de Java. La zona se libró del tsunami que en diciembre de
2004 devastó buena parte del sur de Asia, y muchos habitantes de Java
reconocieron que ni siquiera habían sentido el terremoto de ayer.
El Ministerio de Asuntos Exteriores español no tiene constancia de que haya
españoles entre las víctimas del maremoto, han informado fuentes diplomáticas.
Las mismas fuentes han precisado que la Embajada de España en Yakarta no tiene
noticias de españoles que se hayan visto afectados por el siniestro.
La ONU afirma que el sistema de alerta funcionó
La ONU ha afirmado que el sistema de alerta temprana instalado en la isla
indonesia de Sumatra por el Gobierno de este país para avisar de cualquier
riesgo de maremoto a la población no falló este lunes, cuando una ola gigante
golpeó la costa sureste de Java, matando a más de 300 personas.
Una portavoz de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU, Elisabeth Byrs,
ha explicado que la población indonesia fue avisada "a tiempo", al igual que los
habitantes de Australia, de la posible llegada de una ola gigante.
Byrs ha explicado que la población indonesia está ahora más concienciada y
preparada ante el peligro que supone la llegada de esos fenómenos naturales.
Tras el devastador tsunami del océano Indico de diciembre de 2004, que
causó la muerte de más de 226.000 personas, según la ONU, Indonesia instaló un
sistema de alerta en la costa occidental de la isla de Sumatra, donde se creía
que se registraría el siguiente gran maremoto.