Terremoto - Tsunami, desastre en Asia 2004: Consecuencias físicas
Semanas después del tsunami que golpeó
Asia el 26 de diciembre de 2004, la cifra de fallecidos sigue aumentando. Se han
confirmado más de 230.000 personas muertas, unos 2 millones necesitarán ayuda
humanitaria, y unos 5 millones se han quedado sin hogar. La gravedad del seísmo
(de magnitud 9,0) que ocasionó las olas gigantes, en términos humanos, es
evidente. Pero, ¿cómo ha afectado éste a la propia Tierra?
El terremoto,
con epicentro a unos 320 km al oeste de Medan, frente a la costa occidental de
la isla de Sumatra, en Indonesia, desplazó súbitamente cientos de kilómetros
cúbicos de agua. El movimiento causó una serie de olas concéntricas que
agravaron su potencia a medida que se acercaban a las costas y la profundidad
marina se reducía. Los países más afectados son Indonesia, Sri Lanka, la India y
Tailandia, pero lugares tan alejados como Kenia y Tanzania, en África, también
han sufrido pérdidas humanas y materiales.
La catástrofe humanitaria ha
puesto en marcha a muchas organizaciones de todo el mundo, y se ha solicitado la
ayuda de todo tipo de recursos. Las imágenes ofrecidas por los satélites, de
antes y después de la tragedia, aportan numerosa información sobre las zonas más
afectadas y el alcance de lo ocurrido en cada lugar. El International Charter on
Space and Major Disasters, una organización de alcance mundial, por ejemplo, ha
solicitado fotografías que ayuden en sus esfuerzos de remediar en lo posible lo
sucedido. Entre los miembros de la citada organización se encuentran los que
forman la Agencia Espacial Europea, Argentina, Canadá, la India, Japón y los
Estados Unidos.
Mientras se trabaja en la recuperación de cuerpos y
enseres, los científicos siguen observando muy de cerca la región. Hasta el 29
de diciembre, unos tres días después del terremoto principal, se habían
producido 69 réplicas. La mayor de todas, con una magnitud 7,1, ocurrió unas
tres horas después del seísmo inicial. Trece de las réplicas alcanzaron
magnitudes de 6,0 o más. Afortunadamente, no se ha informado de tsunamis
producidos por estas réplicas.
Los sismólogos aún no saben si el
terremoto habrá modificado las probabilidades de que se produzca otro gran
seísmo en la zona. Sin duda, sí habrá ocasionado una redistribución de las
tensiones tectónicas a lo largo de los límites entre la placa de la India y la
placa de Burma. Así, en algunos lugares se habrá acortado el tiempo hasta el
próximo gran terremoto, y en otras se habrá prolongado.
Una estimación
preliminar indica que la ruptura tectónica que causó el terremoto tuvo una
longitud máxima de 1.200 a 1.300 km, si bien la mayor parte del deslizamiento se
concentró en los 400 km situados más al sur. El desplazamiento habría sido de
unos 20 metros. La energía liberada fue equivalente a 475 megatones (unas 23.000
bombas de Hiroshima).
Según Richard Gross, del Jet Propulsion Laboratory,
el terremoto habría afectado muy ligeramente a la rotación de la Tierra,
reduciendo la longitud del día en 2,676 microsegundos. Teniendo en cuenta que
dicha longitud puede ser medida con una precisión de unos 20 microsegundos,
podemos decir que el cambio es demasiado pequeño para ser observado.
Los
sismólogos indican también que en la zona afectada se produjo un terremoto de
magnitud 7,9 en el año 2000, otro de 8,4 en 1797, de 8,5 en 1861 y de 8,7 en
1833. En estos tres últimos casos se produjeron tsunamis que causaron
víctimas.