Fue un matemático y físico británico, considerado uno de los más
grandes científicos de la historia, que hizo importantes aportaciones en muchos
campos de la ciencia. Sus descubrimientos y teorías sirvieron de base a la mayor
parte de los avances científicos desarrollados desde su época. Newton fue junto
al matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz uno de los inventores de la rama
de las matemáticas denominada cálculo. También resolvió cuestiones relativas a
la luz y la óptica, formuló las leyes del movimiento y dedujo a partir de ellas
la ley de la gravitación universal.
Newton nació el 25 de diciembre de 1642 (según el calendario juliano vigente
entonces; el 4 de enero de 1643, según el calendario gregoriano vigente en la
actualidad), en Woolsthorpe, Lincolnshire. Cuando tenía tres años, su madre
viuda se volvió a casar y lo dejó al cuidado de su abuela. Con el tiempo, su
madre, que se quedó viuda por segunda vez, decidió enviarle a una escuela
primaria en Grantham. Más tarde, en el verano de 1661, ingresó en el Trinity
College de la Universidad de Cambridge.
Newton recibió su título de bachiller en 1665. Después de una interrupción de
casi dos años provocada por una epidemia de peste, volvió al Trinity College,
donde le nombraron becario en 1667. Recibió el título de profesor en 1668.
Durante esta época se dedicó al estudio e investigación de los últimos avances
en matemáticas y a la filosofía natural que consideraba la naturaleza como un
organismo cuyo mecanismo era bastante complejo. Casi inmediatamente realizó
descubrimientos fundamentales que le fueron de gran utilidad en su carrera
científica.
El método de las fluxiones:
Newton obtuvo en el campo de las matemáticas sus mayores logros. Generalizó
los métodos que se habían utilizado para trazar líneas tangentes a curvas y para
calcular el área encerrada bajo una curva, y descubrió que los dos
procedimientos eran operaciones inversas. Uniéndolos en lo que él llamó el
método de las fluxiones, Newton desarrolló en el otoño de 1666 lo que se conoce
hoy como cálculo, un método nuevo y poderoso que situó a las matemáticas
modernas por encima del nivel de la geometría griega.
Aunque Newton fue su inventor, no introdujo el cálculo en las matemáticas
europeas. En 1675 Leibniz llegó de forma independiente al mismo método, al que
llamó cálculo diferencial; su publicación hizo que Leibniz recibiera en
exclusividad los elogios por el desarrollo de ese método, hasta 1704, año en que
Newton publicó una exposición detallada del método de fluxiones, superando sus
reticencias a divulgar sus investigaciones y descubrimientos por temor a ser
criticado. Sin embargo, sus conocimientos trascendieron de manera que en 1669
obtuvo la cátedra Lucasiana de matemáticas en la Universidad de
Cambridge.
Óptica:
La óptica fue otra área por la que Newton demostró interés muy pronto. Al
tratar de explicar la forma en que surgen los colores llegó a la idea de que la
luz del Sol es una mezcla heterogénea de rayos diferentes —representando cada
uno de ellos un color distinto— y que las reflexiones y refracciones hacen que
los colores aparezcan al separar la mezcla en sus componentes. Newton demostró
su teoría de los colores haciendo pasar un rayo de luz solar a través de un
prisma, el cual dividió el rayo de luz en colores independientes.
En 1672 Newton envió una breve exposición de su teoría de los colores a la
Sociedad Real de Londres. Su publicación provocó tantas críticas que confirmaron
su recelo a las publicaciones por lo que se retiró a la soledad de su estudio en
Cambridge. En 1704, sin embargo, publicó su obra Óptica, en donde
explicaba detalladamente su teoría.
Principios elementales:
En agosto de 1684 la soledad de Newton se vio interrumpida por la visita de
Edmund Halley, un astrónomo y matemático con el que discutió el problema del
movimiento orbital. Newton había estudiado la ciencia de la mecánica como
estudiante universitario y en esa época ya tenía ciertas nociones básicas sobre
la gravitación universal. Como resultado de la visita de Halley, volvió a
interesarse por estos temas.
Durante los dos años y medio siguientes, Newton estableció la ciencia moderna
de la dinámica formulando las tres leyes del movimiento. Aplicó estas leyes a
las leyes de Kepler sobre movimiento orbital —formuladas por el astrónomo alemán
Johannes Kepler— y dedujo la ley de la gravitación universal. Probablemente,
Newton es conocido sobre todo por su descubrimiento de la gravitación universal,
que muestra como a todos los cuerpos en el espacio y en la Tierra les afecta la
fuerza llamada gravedad. Publicó su teoría en Principios matemáticos de la
filosofía natural (1687), obra que marcó un punto de inflexión en la
historia de la ciencia, y además consiguió que su autor perdiera su temor a la
publicación de sus teorías.
La aparición de Principios también implicó a Newton en un desagradable
episodio con el filósofo y físico Robert Hooke. En 1687 Hooke afirmó que Newton
le había robado la idea central del libro: que los cuerpos se atraen
recíprocamente con una fuerza que varía inversamente al cuadrado de su
distancia. Sin embargo, la mayor parte de los historiadores no aceptan los
cargos de plagio de Hooke.
En el mismo año de 1687, Newton apoyó la resistencia de Cambridge contra los
esfuerzos del rey Jacobo II de Inglaterra para convertir la universidad en una
institución católica. Después de la Gloriosa Revolución de 1688, que expulsó a
Jacobo de Inglaterra, la universidad eligió a Newton como uno de sus
representantes en una convocatoria especial del Parlamento británico. Los cuatro
años siguientes fueron de gran actividad para Newton, que animado por el éxito
de Principios, trató de compendiar todos sus primeros logros en una obra
escrita. En el verano de 1693 Newton mostró síntomas de una severa enfermedad
emocional. Aunque recuperó la salud, su periodo creativo había llegado a su
fin.
Las conexiones de Newton con los dirigentes del nuevo régimen de Inglaterra
le llevaron a su nombramiento como inspector y más tarde director de la Casa de
la Moneda en Londres, donde vivió hasta 1696. En 1703 fue elegido presidente de
la Sociedad Real, un cargo que ocupó hasta el final de su vida. Como presidente,
ordenó la inmediata publicación de las observaciones astronómicas del primer
astrónomo real de Inglaterra John Flamsteed. Newton necesitaba estas
observaciones para perfeccionar su teoría lunar; este tema le proporcionó
ciertos conflictos con Flamsteed.
Newton también se implicó en una violenta discusión con Leibniz acerca de la
prioridad de la invención del cálculo. Utilizó su cargo de presidente en la
Sociedad Real para que se formara una comisión que investigara el tema y él, en
secreto, escribió el informe de la comisión que hacía a Leibniz responsable del
plagio. Newton incluso recopiló la relación de acusaciones que la sociedad había
publicado. Los efectos de la disputa se alargaron casi hasta su muerte.
Además de su interés por la ciencia, Newton también se sintió atraído por el
estudio de la alquimia, el misticismo y la teología. Muchas páginas de sus notas
y escritos —especialmente en los últimos años de su carrera— están dedicadas a
estos temas. Sin embargo, los historiadores han encontrado poca relación entre
estas inquietudes y sus trabajos científicos.
Las tres leyes del movimiento de Newton:
Con la formulación de las tres leyes del movimiento, Isaac Newton estableció
las bases de la dinámica.
- La primera ley
de Newton afirma que si la suma vectorial de las fuerzas
que actúan sobre un objeto es cero, el objeto permanecerá en reposo o seguirá
moviéndose a velocidad constante. El que la fuerza ejercida sobre un objeto sea
cero no significa necesariamente que su velocidad sea cero. Si no está sometido
a ninguna fuerza (incluido el rozamiento), un objeto en movimiento seguirá
desplazándose a velocidad constante.
- La segunda ley
de Newton relaciona la fuerza total y la aceleración. Una
fuerza neta ejercida sobre un objeto lo acelerará, es decir, cambiará su
velocidad. La aceleración será proporcional a la magnitud de la fuerza total y
tendrá la misma dirección y sentido que ésta. La constante de proporcionalidad
es la masa m del objeto
F = ma
En el Sistema Internacional de unidades (conocido también como SI), la
aceleración a se mide en metros por segundo cuadrado, la masa m se
mide en kilogramos, y la fuerza F en newtons. Un newton se define como la
fuerza necesaria para suministrar a una masa de 1 Kg una aceleración de 1 metro
por segundo cada segundo; esta fuerza es aproximadamente igual al peso de un
objeto de 100 gramos.
Un objeto con más masa requerirá una fuerza mayor para una aceleración dada
que uno con menos masa. Lo asombroso es que la masa, que mide la inercia de un
objeto (su resistencia a cambiar la velocidad), también mide la atracción
gravitacional que ejerce sobre otros objetos. Resulta sorprendente, y tiene
consecuencias profundas, que la propiedad inercial y la propiedad gravitacional
estén determinadas por una misma cosa. Este fenómeno supone que es imposible
distinguir si un punto determinado está en un campo gravitatorio o en un sistema
de referencia acelerado. Einstein hizo de esto una de las piedras angulares de
su teoría general de la relatividad, que es la teoría de la gravitación
actualmente aceptada.
Rozamiento:
El rozamiento, generalmente, actúa como una fuerza aplicada en sentido
opuesto a la velocidad de un objeto. En el caso de deslizamiento en seco, cuando
no existe lubricación, la fuerza de rozamiento es casi independiente de la
velocidad. La fuerza de rozamiento tampoco depende del área aparente de contacto
entre un objeto y la superficie sobre la cual se desliza. El área real de
contacto —esto es, la superficie en la que las rugosidades microscópicas del
objeto y de la superficie de deslizamiento se tocan realmente— es relativamente
pequeña. Cuando un objeto se mueve por encima de la superficie de deslizamiento,
las minúsculas rugosidades del objeto y la superficie chocan entre sí, y se
necesita fuerza para hacer que se sigan moviendo. El área real de contacto
depende de la fuerza perpendicular entre el objeto y la superficie de
deslizamiento. Frecuentemente, esta fuerza no es sino el peso del objeto que se
desliza. Si se empuja el objeto formando un ángulo con la horizontal, la
componente vertical de la fuerza dirigida hacia abajo se sumará al peso del
objeto. La fuerza de rozamiento es proporcional a la fuerza perpendicular
total.
Cuando hay rozamiento, la segunda ley de Newton puede ampliarse a