III Jornadas Astronómicas de Almería

Francisco Sánchez

Francisco Sánchez Francisco Sánchez no sólo es el director del Instituto de Astrofísica de Canarias, sino también su fundador. El, junto a su equipo, ha sabido luchar sin descanso año tras año para situar al IAC en la vanguardia de la investigación de nuestro Universo.

Francisco Sánchez, que es un importante investigador en Astrofísica, ha sacrificado gran parte de su carrera investigadora para convertir a Canarias, y por tanto a España, en una fascinante ventana para la observación, el estudio y el conocimiento del Universo en que vivimos. Gracias a él las islas de Tenerife y La Palma son un formidable emporio tecnológico para la observación del cielo, un ágora cotidiana para el encuentro y la reflexión conjunta de los más notables astrofísicos del mundo, una escuela dotada de los mejores medios para la formación de futuros astrofísicos tanto españoles como extranjeros, y un foco imaginativo y variado de divulgación cultural en estas materias.

La historia de este toledano de 67 años tiene el signo de la aventura y de la imaginación creadora. Una aventura con ribetes de épica del Far West o del llanero solitario, si recordamos el comienzo de su empeño, cuando en 1961 se estableció casi en la cumbre del Teide, en un habitáculo desprotegido, y con la pretensión de demostrar que aquel espacio era el óptimo para la observación celeste. Sólo su mujer le acompañaba, pero no era la casi soledad convivencial lo más duro de su aislamiento, sino la inexistencia de unas especificaciones metodológicas y métricas para plantear su trabajo, de forma que tuvo que ser él mismo el creador de la textura conceptual y de las tablas de medidas pertinentes.

En 1964, tras haber descubierto el cielo de Canarias para la astrofísica, Francisco Sánchez empieza a recoger su siembra. La Universidad de Burdeos instala el primer telescopio profesional en el Observatorio del Teide. Surge entonces el primer grupo de investigación astrofísica de España, comienzan las tesis doctorales en astrofísica, los artículos de revista científica, las comunicaciones a congresos. Este primer paso marca la pauta de lo que habrá de hacer Francisco Sánchez al servicio de la astrofísica española: vender cielo canario. Porque las instituciones científicas extranjeras que habrán de instalar sus observatorios en las islas tendrán que pagar un canon de utilización (generalmente un 20 % del tiempo de uso) a la investigación astrofísica española.

Cinco años después, en 1969, se instala en el Teide el primer telescopio solar. Los astrofísicos europeos aceptan unánimes las excelencias del cielo de Canarias y las autoridades políticas españolas, tanto nacionales como canarias, caen en la cuenta del valor fungible que tiene el espacio de las islas. En 1972 el Imperial College de Londres inaugura en el observatorio del Teide el mayor observatorio de infrarrojos del mundo, y al año siguiente, en la Universidad de La Laguna se crea el Instituto Universitario de Astrofísica que incorpora al Observatorio del Teide. Dos años después, por acuerdo entre la Universidad de La Laguna, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Mancomunidad Insular de Cabildos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife se crea el Instituto Astrofísico de Canarias.

En 1975, Francisco Sánchez considera que ha llegado el momento de dar una inflexión docente y formadora a su empresa: es el primer Programa Nacional para la Formación de Investigadores en Astrofísica que se realiza en el Instituto de Astrofísica de Canarias. Tres años después se inicia en la Universidad de La Laguna la licenciatura en Física aplicada a la astrofísica. En 1979 se firman los acuerdos con Dinamarca, Suecia, y Reino Unido a los que abren sus puertas los observatorios del Teide y del Roque de los Muchachos de La Palma. En 1982 el Parlamento español declara al Instituto de Astrofísica de Canarias Consorcio Público. En 1983 comienza en dicho instituto la Escuela de Posgrado que recibe y mantiene un número apreciable de "astrofísicos residentes". En ese mismo año Alemania firma su acuerdo de adhesión a la actividad astrofísica en Canarias, a la que luego se sumará Finlandia (1986), Noruega (1986), y Francia (1988).

No podemos extendernos a mencionar toda la cadena de instalaciones de observación y estudio que sigue a lo anteriormente enucleado hasta llegar a 1996 año en que se decide la construcción del Gran Telescopio de espejo segmentado, de diez metros de diámetro y sin duda el mayor del mundo.

En el IAC no sólo se diseña y se construye instrumentación astrofísica, sino que la búsqueda y construcción de sus propios equipamientos y aparatajes produce un enracimamiento tecnológico que redunda en beneficio del sistema productivo canario y en la creación de empresas como Galileo, Ingeniería y Servicios, S.A. Estas felices derivaciones demuestran que la aventura del conocimiento (sea científico, tecnológico o innovador) constituye un frente unívoco hasta por lo que respecta a sus aplicaciones prácticas y rendimientos económicos, algo que siempre ha tenido muy en cuenta este formidable promotor de la Ciencia astrofísica. Su visión globalizadora del fenómeno científico le lleva a contar con la sociedad total y a preocuparse por la divulgación de la Ciencia, consciente de que nunca la Ciencia gozará en España de un estatuto consolidado y operativo, si la sociedad española en general no eleva su nivel de cultura científica. Por eso ha promovido la creación del Museo de la Ciencia y del Cosmos, en La Laguna, estuvo presente en la Exposición Universal de Sevilla, da cursillos de una semana a profesores de enseñanza de grado medio, organiza las llamadas Fiestas de la Estrellas, etc., etc.


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