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Homo Sapiens Sabemos que los hombres actuales, nosotros, y nuestros antepasados, somos unos recién llegados a este planeta: Compárese los 4-6 millones de años que hace que estamos aquí con los 240 m.a. que llevan los más antiguos mamíferos y los más de 600 m.a. que llevan los primeros animales. Pero nuestro "desembarco" en la Tierra no está trayendo nada positivo para la biosfera, para el resto de los seres vivos, que pueblan nuestro planeta... Con nuestra "poderosa inteligencia", que no con nuestra sabiduría, estamos alterando de tal modo el medio ambiente, incluida la biosfera que es probable que seamos la causa directa de la próxima extinción de seres vivos... de hecho ya lo estamos siendo de muchos de ellos.

Los continentes del futuro
Teniendo en cuenta la fragmentación de la última pangea y la consiguiente evolución de la deriva continental, se pueden hacer ejercicios de extrapolación para intentar averiguar como derivarán los continentes en un futuro.

Pangea En un mundo futuro dentro de 50 m.a. se prevée que el Atlántico (particularmente el Atlántico sur) y el Índico continuarán su ampliación a expensas del Pacífico. Australia proseguirá su deriva hacia el norte e iniciará su rozamiento con la placa euroasiática. La porción oriental de África se separará del continente, mientras que su deriva hacia el norte cerrará en parte el golfo de Vizcaya produciendo grandes deformaciones en el Mediterráneo.

Extrapolando un poco más allá, dentro de 150 m.a., El Atlántico norte, más antiguo que el sur, habría comenzado ya a cerrarse, mientras que éste seguiría ensanchándose, con la consiguiente separación de las dos Américas entre sí. La colisión de Australia con Asia habría unido los océanos Índico y Pacífico. África, Asia y Norteamérica se fragmentarían a partir de rifts. El continente africano seguiría empujando contra Eurasia y el mar Mediterráneo tendería a desaparecer.

Si nos aventuramos más allá, esta evolución se vuelve menos previsible. Teniendo en cuenta el ciclo del supercontinente, cada 500 m.a., una nueva pangea se formaría dentro de unos 300 m.a., para fragmentarse después... La deriva continental seguiría hasta que el motor térmico de la Tierra lo hiciese. Algunos geólogos han pronosticado que dentro de unos 2000 m.a., la temperatura del interior terrestre descenderá tanto, que el manto dejará de moverse y la configuración continental se volverá definitiva. No habrá ni continentes móviles, ni magmas, ni orógenos, ni seísmos, ni erupciones volcánicas. Los continentes acabarán siendo inmensas llanuras. En esta previsible Tierra estática, la evolución biológica también se estancará....

El futuro clima: Entre el calentamiento del invernadero y el frío glaciar
Pronosticar el clima del futuro es tarea delicada. Por un lado hay que considerar los cambios climáticos naturales y por otro la influencia humana sobre ellos.

Cambio climático El clima cambia de forma natural debido a varios fenómenos astronómicos y geológicos, como el lento cambio de la configuración de los continentes o pequeños cambios en la órbita de la Tierra y en la dirección de su eje de rotación. De esta forma, ya sabemos que en nuestro planeta alternan épocas cálidas con épocas de glaciación, que a su vez pueden estar divididas en periodos glaciares e interglaciares. En este sentido, el actual periodo interglaciar debe estar finalizando, ya que ha durado bastante más que la media que es de unos 12 mil años; un nuevo periodo glaciar nos alcanzará en un máximo de 4 mil años; después, la Tierra se introducirá en un largo periodo glaciar de unos 100 mil años. Pero estos eventos se ven a medio o a largo plazo.

A corto plazo, es más acuciante el efecto del calentamiento global que se avecina por los gases de efecto invernadero, provocados en gran medida por la acción humana.

Estos gases se han incrementado desde la etapa industrial humana de forma significativa: El CO2 ha aumentado un tercio, el metano se ha duplicado y el óxido nítrico ha crecido en un 15%. Si este incremento solamente se mantiene, se estima que en 100 años, la temperatura media terrestre aumentará entre 2 y 5 grados. Este incremento global de la temperatura traería importantes consecuencias: Incendios forestales con pérdida de la masa boscosa, con lo que ello significa; cambios en las precipitaciones con un clima más inestable, con temporales e inundaciones más frecuentes; aumento de la evaporación y por lo tanto de la aridez; fusión de los glaciares con la consiguiente elevación del nivel del mar, inundación de regiones costeras con sus ciudades; salinización de acuíferos costeros; muerte masiva de arrecifes coralinos...

Hay opiniones que indican que el problema no es tan alarmante: los bosques absorben el exceso de CO2 y sobre todo, el petróleo se habrá agotado antes del 2100 y los gases invernadero bajarán considerablemente. Pero es prudente no jugar con un factor tan delicado e interconectado con la biosfera como el clima y sería conveniente aminorar en lo posible la emisión humana de estos gases provenientes de las industrias y de los transportes. Una de las soluciones es el gradual reemplazo de las "energías sucias", basadas en los combustibles fósiles, por "energías limpias", no contaminantes, como la eólica, solar, hidroelétrica, de biomasa, y sobre todo, investigar y rentabilizar otro tipo de energías, limpias y más potentes, como por ejemplo la de fusión, que es la energía de las estrellas, entre otras.

La Tierra: Peligro de impacto
Recordemos que en la nada tranquila historia del sistema solar, los impactos cósmicos han sido bastante frecuentes: El nacimientos de los planetas se debió a impactos de planetesimales y planetoides; después los planetas sufrieron un intenso proceso de craterización como lo demuestra la gran cantidad de cráteres que existen en los planetas terrestres con escasas atmósferas; la Luna, nuestro satélite se formó como consecuencia del choque de un planeta del tamaño de Marte con la Tierra en sus comienzos, hace unos 4 mil m.a..; y después y hasta la actualidad, nuestro planeta, como los demás, ha sido agredida por asteroides de muy diversos tamaños; algunos de ellos han provocado extinciones biológicas de mayor o menor cuantía, o al menos han contribuido a ello, como el asteroide que acabó con los dinosaurios hace 65 m.a.

Impacto planetario Nuestro planeta, como cuerpo cósmico que es, enmarcado en el sistema solar, está sujeto a las acciones del ambiente exterior, como nebulosas, explosión de supernovas... y sobre todo, a los impactos de cuerpos, de tipo asteroidal principalmente, de muy diversos tamaños.

La atmósfera terrestre nos protege de multitud de pequeños proyectiles, del tamaño de granos de arena o de pequeñas piedras, miles de los cuales caen sobre nuestro planeta diariamente. Al quemarse en la atmósfera forman las conocidas estrellas fugaces. Los meteoritos rocosos de hasta algunas decenas de metros de diámetro se destruyen en la atmósfera al estallar debido al gran calor de fricción, lo cual es una suerte para nosotros.

Pero la atmósfera terrestre no frena los objetos más grandes y estos pueden causar un daño considerable si chocan contra la superficie; por suerte, son objetos poco comunes. La energía liberada en el impacto es muy considerable; por ejemplo, el impacto de de un objeto de 35 metros de diámetro libera una energía equivalente a la de una bomba nuclear de varios megatones (la bomba nuclear lanzada en Hiroshima, liberó solo 15.000 toneladas de TNT; para reunir un megatón se necesitarían 65 bombas como ésta); esto nos da una idea de la potencia de tales impactos.

Se puede calcular la frecuencia con que suceden los impactos en la Tierra. Un objeto de 10 m de diámetro, que genera la décima parte de un megatón de energía, ocurre de promedio cada 10 años; suele explotar en la atmósfera, por lo que apenas es nocivo. Un objeto de 1 km de diámetro, que libera unos 100 mil megatones, impacta cada 100 mil años. Los objetos de 10 km de diámetro nos impactan cada 100 millones de años. Son los objetos de 1 km, antes citados, los más peligrosos para nosotros, por su relativa abundancia y su frecuencia de impacto.

¿Cómo evitar tales objetos? Si se detectan con la suficiente antelación, podrían ser desviados o destruidos por una bomba nuclear de varios megatones, aunque no se garantiza un éxito al 100%.

De todas formas, hay amenazas más a corto plazo que nos pueden afectar, como el deterioro del medio ambiente...

La biosfera, amenazada por el hombre
Probablemente, va a ser el hombre y su acción sobre el medio ambiente, el que va a determinar las características del futuro más inmediato de la biosfera. Dos rasgos fundamentales distinguen a la evolución humana de la del resto de seres vivos: una rápida y potente evolución cultural, que se suma a la más lenta y común con otros seres vivos, la evolución genética, y como consecuencia de esta cultura, una acción sobre el medio ambiente de gran envergadura, que ningún ser vivo había producido hasta la fecha; como consecuencia el hombre, puede influir sobre su propio proceso evolutivo, para bien o para mal.

Y ahí está el peligro... el gran potencial intelectual de la especie humana es capaz de modificar drásticamente y de forma acelerada su medio ambiente, pero este enorme poder intelectual que deriva de su acelerado desarrollo cerebral, desgraciadamente, no va acompañado de una acción sabia sobre su ambiente, con lo cual nuestra especie corre el peligro de autosuicidarse, al provocar un deterioro irreparable en la biosfera, de la que depende.

Quizá el problema más importante que sufre la humanidad es la superpoblación. La naturaleza es sabia y cuando otras poblaciones de seres vivos, aumentan en exceso, de forma natural se autorregulan, pues hay una resistencia ambiental que frena el aumento excesivo de cualquier población; aparece escasez de recursos, tales como alimento, espacio, luz... y sobrevienen enfermedades que diezman las poblaciones; además los depredadores mantienen a raya a las poblaciones de las presas, estableciéndose un equilibrio entre las poblaciones de depredadores y presas; por lo tanto el exceso de población se elimina naturalmente, mediante la acción de depredadores, o de infecciones o de mortandad a causa de falta de recursos y las poblaciones mantienen un cierto equilibrio con su ambiente.

Superpoblación Pero en el caso de la especie humana, la cosa cambia: No tiene enemigos en otros animales, ha logrado superar gran parte de las enfermedades microbianas, los adelantos médicos, impiden que haya una mortandad como en otros animales y se reproduce a un ritmo considerable. Los enemigos del hombre son los propios humanos; pero a pesar de las guerras, que existen desde que la humanidad hizo su aparición sobre el planeta y que en cierto modo son mecanismos autorreguladores de las poblaciones humanas, la especie humana ha aumentado de forma alarmante y lo sigue haciendo.

En el año 1000 éramos menos de 500 millones, en el año 2000 llegamos a 6.000 millones y en 1930 no éramos más que 2.000 millones. El censo humano sobrepasará los 9.000 millones en el año 2050, si seguimos a este ritmo, en esta explosión demográfica. La población humana aumenta en unas 10 mil personas cada hora, 85 millones por año. Y para más agravio, la gran mayoría de los recursos son consumidos por una minoría en los países llamados desarrollados.

Sumemos a este exceso de población, el enorme consumo de recursos naturales que exige nuestro desarrollo tecnológico y comprenderemos el injusto abuso al que sometemos nuestro planeta.

Los demás problemas ambientales son consecuencia directa de la superpoblación humana y del consumo desmesurado de recursos ambientales debido al desarrollo tecnológico.

El consumo energético que conlleva el desarrollo humano radica actualmente en las llamadas "energías sucias", basadas en los biocombustibles fósiles, carbón y sobre todo, petróleo; estas energías son altamente contaminantes, no sólo por los gases nocivos que se desprenden a la atmósfera en su utilización, sino por los vertidos al mar (las mareas negras) y los residuos que generan, muchos no biodegradables, como los plásticos derivados del petróleo. Por nuestro bien, es de esperar que se utilicen en un futuro energías más limpias: solar, eólica, de biomasa,.... y sobre todo, la de fusión, la energía de las estrellas, de gran potencia, aunque su tecnología, todavía no está suficientemente desarrollada; como en un plazo de 50 - 100 años, el petróleo se agotará, el hombre se verá obligado a utilizar otro tipo de energías; esperemos que el deterioro ambiental para este futuro próximo no sea irreversible...

Desertización Otra acción negativa del hombre es el deterioro de espacios verdes, bosques y selvas. Alrededor del 6% del área continental se encuentra cubierta por la selva tropical; cada año se destruye el 1% de estas áreas verdes del planeta. Estas masas verdes son verdaderos pulmones del planeta que oxigenan el ambiente (fotosintéticamente), atraen las lluvias al mantener un ambiente húmedo, protegen al suelo de la erosión, son el hábitat de gran cantidad de seres vivos, son fuente de alimento y medicinas naturales... Nosotros, con nuestra miopía intelectual estamos acabando con tales recursos naturales, explotándolos de forma desmesurada para obtener espacios abiertos para la agricultura, ganadería, madera para las industrias madereras y del papel; estas explotaciones quizá sean necesarias pero deberían llevarse a cabo de forma más comedida y racional sin que primaran intereses económicos y lucrativos dudosos, tales como obtener madera barata mediante incendios provocados en los bosques, o para satisfacer intereses urbanísticos. Con la tala desmesurada de estos espacios verdes, favorecemos la desertización, privando a los terrenos de estos bosques y provocando la excesiva erosión, con el empobrecimiento o desaparición de los suelos y la desaparición de las formas de vida. En la desaparición de los bosques y selvas, también contribuyen los incendios, muchos de ellos provocados.

La contaminación es otra de las agresiones humanas al ambiente. Esta contaminación se realiza en la tierra, en el agua y en el aire. El medio terrestre está siendo contaminado por residuos humanos de todo tipo: vertidos de aguas sucias, exceso de abonos, plaguicidas,... y sobre todo residuos sólidos urbanos, las basuras, que muchas veces no se gestionan debidamente, ensuciando los campos y muchas de ellas como los plásticos no son biodegradables. Las aguas dulces y saladas se ensucian constantemente, por los vertidos de aguas residuales de ciudades, industrias, etc, vertidos petrolíferos (mareas negras), residuos radiactivos, etc. La atmósfera se contamina mediante todo tipo de gases y partículas de desecho procedentes de los transportes, industrias, fábricas, ciudades, etc.; estos gases incrementan el calentamiento global (efecto invernadero), o contribuyen a deteriorar la capa de ozono, o provocan las lluvias ácidas que deterioran la flora y la fauna, o hacen el ambiente irrespirable....

La disminución de la biodiversidad es otro de los grandes problemas que sufre la biosfera. Se estima que cada día perdemos 100 especies de plantas y animales. De esta forma se pierde un recurso, no sólo por su interés biológico en sí, sino por que se desequilibran los ecosistemas de los que forman parte estas especies y además porque pueden ser de utilidad al hombre como fuente de fármacos y de nuevos productos alimenticios. En este sentido, la especie humana es la principal causante de la actual extinción de formas de vida.

Otro factor negativo es el agotamiento de recursos naturales por la creciente demanda humana causada por la superpoblación y el desarrollo humano. Recursos no renovables tales como, los combustibles fósiles, minerales y rocas, y sobre todo, agua dulce, escasean cada vez más; el que los combustibles se agoten, a la larga, puede ser beneficioso, pues de esta forma se utilizarán energías alternativas menos contaminantes; pero hay un recurso semirrenovable, el agua dulce, del que depende la humanidad y este recursos es cada vez más escaso, estando los problemas de abastecimiento de agua dulce cada vez más generalizados, favorecidos por la desaparición de bosques que atraen a las lluvias y por la desertización. Es posible que se pueda obtener agua dulce a partir de agua salada, pero, esto todavía no se ha conseguido de manera rentable.

Además de todas estas agresiones, no se descarta una posible guerra nuclear, con la emisión de radiaciones que dañen las especies vegetales y animales, además de acabar con parte o toda la humanidad.

¿Qué deberíamos hacer ante este negro panorama? En primer lugar, tomar conciencia del problema; parece ser que poco a poco lo estamos haciendo, pero las acciones propuestas para remediarlo, suponiendo que se propongan, no siempre se cumplen, o se cumplen de forma débil, lenta e insuficiente: hay fuertes intereses económicos establecidos en juego que paralizan las posibles acciones y los políticos, que son los que tienen mayor poder a este respecto, muchos de ellos implicados en estos juegos de intereses, no actúan con la eficacia debida.

Actualmente se habla del llamado "desarrollo sostenible": un desarrollo humano que no sea tan agresivo con el medio ambiente y que permita su saludable existencia; pero este equilibrio entre el desarrollo humano y la preservación del medio ambiente es difícil y requiere una acción conjunta y coordinada de todos los estamentos sociales, de toda la humanidad. Aunque la ciencia y la técnica podrían, mediante inventos y acciones adecuadas superar muchos de estos problemas (agua dulce a partir de agua salada, alimentos transgénicos, repoblación forestal, nuevos sistemas agrícolas, energías limpias, control de lluvias, reciclaje de basuras, bacterias que degradan residuos, etc.) tiene que haber un cambio de mentalidad en los grupos de poder de la humanidad para llevar a cabo tales acciones de forma eficaz; no sólo es un problema científico y tecnológico, sino también, y sobre todo, un problema ético, social y político. La verdad es que el futuro se ve bastante turbio...

De todas maneras, suponiendo que la humanidad desaparezca antes de lo que como especie se espera, y que la biosfera quede dañada por su culpa, ésta se recuperaría, en un plazo prudencial y quizá nuestra desaparición, como la de los dinosaurios, diera la oportunidad al desarrollo y evolución de otras formas animales.... Esperemos que esto no suceda y seamos nosotros los que evolucionemos y originemos especies más directamente relacionadas con nosotros, en nuestra línea, pero más inteligentes y sabias, que posiblemente se expandan por el sistema solar y quizá por otras zonas del espacio...

La muerte de la Tierra
El Sol Independientemente de lo que suceda con la humanidad y la biosfera, nuestro planeta, a largo plazo, depende de su energía interna y de su estrella el Sol, que tiene un cierto periodo de vida. En este aspecto, la Tierra acabará siendo destruida por la misma estrella que le proporcionó la vida. El Sol aumenta su luminosidad en un 1% cada cien millones de años; dentro de mil millones de años, quizá la temperatura de la Tierra se eleve tanto que los océanos comiencen a evaporarse. En el plazo de unos 2 mil millones de años, esto llevaría al final de la vida terrestre; además se calcula que para estas fechas, nuestro planeta habría perdido prácticamente la totalidad de su energía interna por enfriamiento y sería un planeta geológicamente muerto.

Hacia unos 5 mil millones de años a partir de ahora, el hidrógeno del núcleo solar se habría agotado y nuestra estrella entraría en un periodo de evolución estelar de gigante roja, expandiéndose y calentando enormemente a los planetas interiores, entre ellos el nuestro, convirtiendo su superficie en un océano de magma y posteriormente, los residuos terrestres quedarían como un cuerpo muerto y frío, al transformarse el Sol en una residual estrella enana blanca.

Conclusión
La agresiva acción sobre la biosfera terrestre, augura un próximo futuro no muy claro y un tanto tenebroso. Confiemos en la cordura y prudencia de la inteligencia humana, por su propio bien y el de los seres vivos que habitan nuestro querido planeta.

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