El cerebro humano sigue evolucionando

Bruce Lahn Una investigación revela que la evolución humana todavía está en curso en nuestro órgano más importante: el cerebro. La prueba es que dos genes vinculados al tamaño cerebral evolucionan con notable rapidez.

"Nuestros estudios señalan que el crecimiento del cerebro y su complejidad, tendencia decisiva de la evolución humana, sigue probablemente desarrollándose", resume Bruce Lahn, profesor de genética humana en la Universidad de Chicago e investigador en el Instituto Médico Howard Hughes. "Entretanto, nuestro entorno y las habilidades que necesitamos para sobrevivir en él, cambian más deprisa de lo que imaginamos. Confiemos en que el cerebro humano continúe siendo capaz de adaptarse a tales cambios, como lo ha hecho hasta ahora".

La evolución no ocurre a nivel de especies. Más bien, algunos individuos primero adquieren una mutación genética específica; y si esa variante permite incrementar la probabilidad de supervivencia, entonces se difunde en la población.

Lahn previamente demostró que hay evolución acelerada en numerosos genes humanos, como la microcefalina y el ASPM, que regulan el tamaño cerebral, y por consiguiente, son buenos candidatos para encontrar señales de Selección. Los investigadores ciertamente encontraron tales señales cuando compararon a los humanos con otras especies, lo que condujo a la pregunta: ¿Continúa para nosotros la Selección en estos genes?

Foto de William H. Calvin En el nuevo estudio, los investigadores examinaron las variaciones de microcefalina y ASPM en los humanos modernos, y encontraron pruebas de que ambos genes continúan evolucionando. Para cada gen, se ha originado recientemente una clase de variante, propagándose deprisa porque es favorecida por la Selección Natural.

Para la microcefalina, la nueva variante surgió hace unos 37.000 años, y ahora opera en un 70 por ciento de los humanos aproximadamente. Para el ASPM, la nueva variante se originó en época mucho más reciente, alrededor del año 3800 a. de C., y ahora funciona en un 30 por ciento de los humanos. Estos períodos de tiempo son extraordinariamente cortos en términos evolutivos, lo que indica que esas variantes estuvieron sujetas a una presión de selección muy intensa, que incrementó sus frecuencias en un lapso muy corto de tiempo; ambas aparecieron después del surgimiento de la humanidad moderna, hace unos 200.000 años.

Cada variante emergió más o menos al mismo tiempo que el advenimiento de comportamientos "culturales". La variante de microcefalina aparece junto con el surgimiento de rasgos como el arte y la música, prácticas religiosas, y técnicas sofisticadas de fabricación de herramientas, hace unos 50.000 años. La variante ASPM coincide con la más antigua civilización conocida, Mesopotamia, fechada alrededor del año 7000 a. de C.

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