Un completo análisis de los registros fósiles de
animales marinos pertenecientes a los últimos 542 millones de años ha revelado
que la biodiversidad parece aumentar y descender en misteriosos ciclos de 62
millones de años, sin que se sepa exactamente por qué.
El trabajo de
investigación ha sido realizado por científicos del Lawrence Berkeley National
Laboratory (Berkeley Lab) y de la University of California en
Berkeley.
Richard Muller, físico del Berkely Lab, junto a Robert Rohde,
descubrieron el ciclo de 62 millones de años después de crear una versión
informática de una base de datos compilada por Jack Sepkoski de la University of
Chicago. Se trata de la más completa referencia disponible para el estudio de la
biodiversidad y las extinciones.
Muller y Rohde definieron la diversidad
fósil como el número de géneros vivos diferentes existentes en cada momento
determinado. Identificaron 36.389 géneros, de los cuales hicieron un seguimiento
completo de su historia a lo largo del tiempo. Utilizando un formato
cronológico, pudieron apreciar claramente los ciclos de biodiversidad que se han
sucedido durante los últimos 542 millones de años.
Aún no han explicado
de dónde procede el ciclo de 62 millones de años. Se han mencionado hasta 14
posibles causas geofísicas y astronómicas, pero no se ha probado nada. Muller
sospecha que hay algún mecanismo astrofísico responsable de la citada
periodicidad. Por ejemplo, la perturbación de la nube de cometas de Oort, por el
paso periódico del sistema solar a través de determinadas nubes moleculares, u
otra estructura de fuerte influencia gravitatoria.
Rohde prefiere un
mecanismo geofísico, como erupciones volcánicas masivas, desencadenadas por la
elevación periódica de material caliente procedente de cerca del núcleo
terrestre.
Los dos científicos descubrieron también que algunos
organismos parecen inmunes al ciclo, mientras que otros son excepcionalmente
sensibles a él. Por ejemplo, corales, esponjas, artrópodos y trilobites lo
siguen, mientras que los peces, caracoles y otros no lo hacen.
Parece que
existe un segundo ciclo más largo, de unos 140 millones de años, del cual sólo
se hallaron cuatro oscilaciones en los últimos 542 millones de años. Quizá se
trate de fenómenos casuales, pero si es real, podría estar relacionado con el
ciclo de 140 millones de años de las Eras Glaciales.
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