Introducción al Cine en Casa I: Los Altavoces
El
"Cine en Casa", o "Home Cinema", se basa en la conjunción de diferentes
dispositivos, principalmente una fuente de vídeo (un DVD, por ejemplo), un
sistema de visualización (un televisor o un proyector), y sistema de
amplificación y sus altavoces. La conjunción de todos estos puntos permitirá al
espectador disfrutar al máximo de las posibilidades del cine.
La imagen, bidimensional, consigue la tridimensionalidad
gracias al sonido envolvente. Mediante el uso de técnicas de compresión y
codificación especiales (como el Dolby Digital), un DVD-Vídeo puede ofrecer
hasta 6 canales de audio diferentes, que corresponderán a seis fuentes de audio
(altavoces) concretas. En este artículo introducimos y repasamos qué son estos
altavoces, sus posibilidades y su importancia en el "Cine Doméstico".
¿Por qué tantos altavoces?
La idea principal es conseguir el mayor realismo posible.
Naturalmente esto es algo difícil de conseguir, pues el sonido se propaga de
manera impredecible e incontrolable, por lo que lo máximo a que llegamos es a
"acercarnos" a dicha "realidad". También debemos conjugar teoría y práctica, por
lo que utilizamos, mayoritariamente, 6 altavoces distintos. La pericia de los
ingenieros de sonido permitirá recrear ambientes sonoros espectaculares
utilizando únicamente estos seis canales.
Para sacar el máximo provecho a las posibilidades sonoras de la
mayoría de los DVD (independientemente del tipo de codificación utilizado), se
utilizan dos altavoces centrales colocados a ambos lados del visualizador (el
TV), más un altavoz frontal colocado lo más cerca posible del centro de la
imagen (normalmente sobre el TV). En la parte trasera, se colocarán dos
altavoces a ambos lados del espectador. Finalmente, un altavoz se utilizará
únicamente para la reproducción de los subgraves, que más que sonido inteligible
ofrece espectacularidad al conjunto.
Nuevos formatos de codificación permiten ofrecer más canales,
como un canal trasero central. En este artículo nos centraremos en una
configuración 5.1 (5 altavoces más un subgrave).
Frontales Laterales L y R
Son quizá los altavoces más importantes en el "Cine Doméstico".
Se colocan a ambos lados del televisor, recibiendo el nombre de Frontal Derecho
y Frontal Izquierdo. En realidad son los primeros altavoces efectistas que
utilizan los iniciados, pues se suelen aprovechar los altavoces del equipo HiFi
anterior. También existe la posibilidad de utilizar estos dos altavoces para la
reproducción de música cuando no se utiliza el DVD.
En configuraciones o películas en estéreo, y cuando no se
utilice ningún sistema de recreación de sonido envolvente, estos dos altavoces
serán los únicos que radiarán sonido, es por ello que se recomienda escoger un
par de altavoces de buena calidad.
Estos altavoces, en sonido envolvente, son los que ofrecen más
información. La banda musical, los efectos principales, efectos sala, y algunos
diálogos son el principal "cliente" de estos altavoces.
Su colocación, a ambos lados del televisor (o proyector),
tendrá consecuencias en la imagen, pues expandirá y amplificará la experiencia
audiovisual. La parte frontal de los altavoces debería estar en línea con la
parte frontal de la televisión (ni más atrás ni más adelante). Deben colocarse a
la misma distancia del televisor, por un lado y por otro, dejando el televisor
justo en el centro. Colocar los altavoces muy cerca minimiza el efecto estéreo,
mientras que colocarlos demasiado lejos produce un efecto sonoro donde las
fuentes se perciben alejadas del centro, es decir, del televisor. Sin sentar
cátedra, un ejemplo sería colocar los altavoces separados entre sí, dejando el
televisor en el centro, la misma distancia que existe entre el espectador y la
televisión.
Especial atención al efecto magnético de los altavoces. Éstos
están construidos, básicamente, por un cono que desplaza el viento para recrear
sonido a partir de un voltaje determinado. Para que el cono se mueva libremente,
un potente electroimán transforma los impulsos eléctricos en magnéticos, que a
la vez mueven dicho cono. Por lo tanto, cuanto más grande es un altavoz, más
efectos magnéticos produce. Los televisores de rayos catódicos son sensibles a
los campos magnéticos, por lo que una mala colocación de los altavoces laterales
(los altavoces centrales, dada su función, suelen estar bien protegidos) pueden
ocasionar daños irreparables en el televisor. Además, las cintas magnéticas
(como las de VHS o cassette) analógicas y digitales (Hi8, miniDV, DV) son
susceptibles a los campos magnéticos, por lo que se aconseja nunca dejar una
cinta cerca de un altavoz. Lo recomendable es dejar un espacio mínimo de 30 cm
para evitar estos efectos indeseados. Algunos altavoces, como los centrales,
vienen etiquetados como "sin efectos magnéticos" o "blindados", por lo que se
asegura una minimización de esta posibilidad.

Altavoz central
El altavoz central constituye un único altavoz normalmente
situado encima o debajo del televisor o, si se dispone de un proyector y una
pantalla adecuada, la mejor posición es detrás de la imagen. Dada su
funcionalidad, suelen ofrecerse con tamaños ajustados para su colocación encima
de los televisores. En televisores de gran diagonal es posible colocar dos
altavoces lo más cerca de la pantalla. Una opción útil es utilizar el altavoz
del televisor como altavoz central.
Principalmente, este altavoz es utilizado para reproducir los
diálogos principales (casi el 100% de los diálogos de una película). De esta
manera se evita el efecto Hass. Este efecto es perceptible cuando se radia la
misma información mediante dos altavoces colocados lejos del centro de la
imagen. Los espectadores situados alejados del centro de la imagen recibirían
dos veces la misma información, pues estarían relativamente cerca de un altavoz
lateral y relativamente lejos del otro altavoz, produciendo una descompensación
entre el plano de la imagen y la percepción acústica. Los diálogos suelen ser
elementos importantes de las películas, por lo que se requiere por parte del
espectador una atención especial. Por ello, colocando un altavoz central, no
sólo se permite conseguir una atención total, sino además evitar interferencias
con otros sonidos y dotar de mayor claridad a los diálogos.
El altavoz central debe colocarse alineado con el plano frontal
de la imagen, de la misma manera que hemos colocado los altavoces laterales
alineados con la parte frontal del televisor. Si es posible, y cuando utilicemos
proyectores con pantallas de gran diagonal, colocaremos el altavoz justo detrás
de la pantalla (como los cines), asegurándonos que la pantalla es acústicamente
transparente.
Como ya hemos comentado con los altavoces laterales, las
radiaciones magnéticas de los altavoces pueden ser perjudiciales para los
televisores de tubos de rayos catódicos (TRC). Por ello, la mayoría de los
altavoces centrales están protegidos magnéticamente. Si se coloca un altavoz no
preparado contra las radiaciones magnéticas y lo colocamos encima del
televisores, notaremos como la imagen se distorsiona "hacia arriba", ya que el
magnetismo del altavoz atraerá las partículas de los tubos hacia arriba.
Altavoces envolventes
O "surround". Para conseguir un efecto de sonido envolvente son
necesarios estos dos altavoces traseros. Se suelen utilizar una pareja de
altavoces colocados a ambos lados del espectador por detrás de él. Lo ideal
sería colocarlos unos 60 cm por encima del espectador, para conseguir una
radiación más abierta del sonido.
Suelen radiar sonidos efectos, que maximizan esta esperada
sensación tridimensional de la imagen. Su rendimiento queda definido por el tipo
de sistema utilizado. Por ejemplo, mediante Dolby Prologic sólo se emite
información en mono (los dos altavoces radian el mismo sonido) y además con un
ancho de banda muy limitado. Pero con Dolby Digital o DTS cada altavoz tiene un
canal específico, y el ancho de banda es mucho mayor. En este caso los altavoces
deben ser capaces de reproducir todo el espectro audible, mientras que si sólo
reproduciremos en Dolby Prologic, utilizando dos altavoces con un ancho de banda
limitado ya será suficiente. Para conseguir un mejor resultado sería ideal
utilizar unos altavoces envolventes de la misma calidad que los altavoces
frontales laterales.
Otra buena opción es utilizar altavoces bipolares. Éstos vienen
construidos con una pareja de altavoces colocados en direcciones opuestas. De
esta manera radian el sonido por una área más grande, evitando concentrar el
sonido en una única dirección y evitando distraer la atención del
espectador.
Altavoz envolvente central
La nueva generación de decodificadores de audio, como el Dolby
Digital Surround-EX o el DTS-ES 6.1 ofrecen un canal de audio adicional. Estos
sistemas añaden un séptimo altavoz que debe colocarse en la parte trasera
central del montaje, es decir, sería el altavoz contrario al altavoz frontal
central.
Este canal adicional, que puede utilizarse colocando uno o más
altavoces en la parte central posterior, radiará un canal independiente de
sonido, con lo que se acentuará a más la sensación de dinamismo en los efectos
envolventes. De esta manera, el sonido envolvente podrá ser reproducido por tres
canales distintos.
Al utilizar todo el ancho de banda posible, es recomendable
utilizar el mismo altavoz que hemos utilizado para los otros canales. Además, se
recomienda separar aun más la distancia y colocación de los altavoces
envolventes traseros para ofrecer un dinamismo y efecto sonoro mayor. Mediante
este canal adicional se consiguen sonidos de lado a lado realmente lineales y
espectaculares.
Subgraves
El subgrave es un altavoz único dedicado a ofrecer
mayor profundidad al campo sonoro, pues sólo radia bajas frecuencias. Son
altavoces importantes en configuraciones donde se utilizan altavoces de pequeño
tamaño y que por tanto no pueden reproducir correctamente los sonidos de menor
frecuencia. En salas de gran tamaño, el subgrave añade profundidad y
espectacularidad al campo sonoro entero.
Existen dos tipos de altavoces subgraves: pasivos y activos.
Los pasivos reciben la misma señal que los otros altavoces y sólo se "quedan"
con las bajas frecuencias. Los activos reciben la señal de manera independiente
que amplifican y radian. El mejor resultado se consigue utilizando altavoces
activos conectados a la salida dedicada en amplificadores.
Las características propias del sonido, y centrándonos en las
bajas frecuencias, permiten colocar el altavoz de subgraves en cualquier lugar
de la sala. Las bajas frecuencias son omnidireccionales, por lo que la
colocación del altavoz no es tarea importante. Además, suelen ser altavoces de
gran tamaño, difíciles de "esconder". El único inconveniente puede ser de la
configuración física de la sala, por lo que se aconseja probar diferentes
lugares donde colocar el altavoz de subgraves.
En configuraciones donde la sala sea pequeña y los altavoces
utilizados sean capaces de radiar la mayor parte del ancho de banda del sonido
audible, un altavoz de subgraves puede ser no necesario. Es conveniente que
antes de escoger un altavoz de subgraves se realicen diferentes audiciones, pues
el sonido entre altavoces diferentes puede variar a gustos del consumidor.
Los sistemas satélite
Puestos de moda recientemente, y con resultados sorprendentes,
existe la posibilidad de adquirir un sistema formato por una unidad de subgraves
y cinco altavoces tipo satélite. Con precios más económicos que un conjunto de
cinco altavoces de grandes prestaciones, su éxito es imparable.

Una opción válida para principantes es aprovechar los
altavoces tipo satélite fabricados y diseñados para entornos informáticos.
Aun no disponiendo de buena calidad, ofrecen una realación
calidad/precio algo atractiva.
Suelen ser altavoces de muy pequeñas dimensiones, diseñados
específicamente para el cine en casa, con lo que la reproducción de música no es
aconsejable. Pero su reducido precio (según modelos) ha permitido a muchos
usuarios introducirse sin sorpresas en el "Cine Doméstico".
Su principal problema es su capacidad de reproducción, ya que
será difícil obtener unos buenos resultados acústicos por separado. Siempre será
necesario el uso de la unidad de subgraves, pues los altavoces satélite son
demasiado pequeños para reproducir bajas frecuencias. Entre sus ventajas, pues,
está su precio, su tamaño y fácil colocación. Entre sus desventajas, su limitada
respuesta en frecuencia y su uso restringido (no suelen ser adecuados para nada
que no sea el cine encasa).
Artículo creado por Ramón
Sendra
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