Se llaman estrellas variables a las estrellas que
no tienen un brillo constante, es decir, cuando su magnitud cambia con el tiempo, ya sea
de forma periódica o de manera irregular.
Las estrellas variables se clasifican en seis categorías:
Vamos a ver aquí las estrellas variables eclipsantes
que son estrellas binarias que giran cada una alrededor de la otra, estando la Tierra
en su plano orbital, por lo cual podemos notar que se producen alternativamente y de forma
periodica tránsitos y ocultaciones. Como incluso a través del telescopio solo parece una estrella,
los tránsitos y ocultaciones se notan por un descenso del brillo cuando ocurre cualquiera
de estos eventos, debido a la ocultación total o parcial de una estrella por la otra.
Las variables eclipsantes se clasifican en cuatro
categorías:
Un ejemplo de variable eclipsante tipo EA
es Algol o Beta Persei, cuya curva de luz tiene estas características:
Las estrellas componentes son esféricas o muy ligeramente elipsoidales
Se nota el comienzo y el final de los eclipses
Hay brillo constante entre los eclipses
El mínimo secundario es poco profundo (a veces no se aprecia)
Tienen periodos muy variables (entre 0´2 y 10000 días), pero suelen ser largos
Su amplitud no es pequeña (a veces de varias magnitudes)
Un ejemplo de variable eclipsante tipo EB
es Sheliak o Beta Lyrae, cuya curva de luz tiene estas características:
Las estrellas son elipsoidales
No se distinguen ni el comienzo ni el final de los eclipses
Mínimo secundario muy inferior al primario (pero se aprecia siempre)
Periodos superiores a 1 día
Las estrellas suelen ser de tipo A o B
Un ejemplo de variable eclipsante tipo EW
es W Ursae Majoris, cuya curva de luz tiene estas características:
Estrellas elipsoidales tan achatadas que entran en contacto
Mínimos primario y secundario casi iguales
periodos inferior a 1 día
Amplitud inferior a 0´8 magnitudes
Las estrellas suelen ser de tipo F o G
Un ejemplo de variable eclipsante tipo ELL
es V 1363 Orionis, cuya curva de luz es:
Aquí la amplitud es bajísima (menor de 0´2 magnitudes) porque sólo se debe a la deformación
de las estrellas y a la reflexión de su luz en la otra componente.
|