Ellen Baker es una astronauta que nació el 27 de abril de 1953, en el norte
de California. Antes de convertirse en astronauta, era geólogo y médico.
En 1981, Baker se unió a la NASA como médico. En 1985 se convirtió en
astronauta. Ha participado en tres misiones espaciales y ha registrado más de
686 horas en el espacio.
En 1989, Baker voló a bordo del transbordador Atlantis. Baker ayudó a
desplegar la nave espacial Galileo, que posteriormente se dirigió a la
exploración de Júpiter. En 1992, Baker voló a bordo de un laboratorio de micro
gravedad de los EEUU. Durante dos semanas, la tripulación estudió diferentes
ciencias en un medio ambiente de baja gravedad. En 1995, Baker formó parte de la
primera tripulación de los EEUU en acoplarse con la Estación Espacial Rusa Mir.
Para la astronauta de la NASA, Ellen Baker, entre los proyectos del
organismo espacial se encuentra el regresar a la Luna en los próximos años
sin cometer los errores de antaño para, después, poder viajar hasta Marte.
Para ello, la NASA "están reuniendo" toda la información recabada en los
últimos años para regresar a la Luna de una forma "victoriosa".
Las misiones que se han hecho hasta ahora han sido "muy cortas"
pero han dado datos "reveladores" sobre "cómo el cuerpo reacciona ante la falta
de gravedad y sobre cómo mantener a los astronautas sanos para que puedan
regresas a sus hogares".
"Todavía, y antes de enviar a una nueva tripulación a la Luna, hay una serie
de temas que se deben de resolver y de comprender, somos muy pequeñitos y
todavía tenemos mucho que explorar de este mundo tan grande, pero tenemos que
estar preparados para no cometer los errores pasados".
La astronauta asegura que lo que más le impactó en su primer despegue fue
observar la tierra.
Una primera experiencia que calificó de "muy cómoda", porque iba concienciada
de que en el día del lanzamiento no había cabida para los nervios sino para la
responsabilidad con su trabajo.
Comenta que a pesar de que se entrenan unas 200 horas en el simulador de
vuelo para saber cómo actuar los 8 primeros minutos y medio de vuelo, en el
momento real, y a 25.000 kilómetros por hora, en lo menos que se piensa es en lo
que se ha aprendido en el simulador.
Tras esos 8 minutos y medio, y cuando de la cápsula ya se han soltado los
motores y el tanque externo, todo queda en silencio y se siente la no gravedad,
a la que cuesta muy poco acostumbrarse.
Ha explicado que uno de los problemas que tienen los astronautas y los
cosmonautas, durante los primeros días de vuelo espacial, es que se sienten
mareados y el oído interno y el equilibro se ven afectados, además de otros
sistemas, pero "al tercer o cuarto día ya te acostumbras, y a la semana ya te
empiezas a sentir cómodo".
Otra de las cosas que se disfruta del viaje, es que se va muy
rápido, pues se recorren cinco millas por segundo y se da una vuelta a la Tierra
cada noventa minutos, así que en veinticuatro horas se contemplan 16 puestas de
sol y 16 amaneceres.
Es un viaje bastante "confuso" porque nunca se sabe qué hora es,
aunque tienen un horario muy detallado que les recuerda cuando tienen que ir a
dormir, cuando tienen que hacer un experimento, hacer ejercicio o ir a comer.
Uno de los retos y que es, justamente, una de las cuestiones con las que los
astronautas están experimentando, es a aprender a cultivar en el espacio, ya que
en un viaje a Marte, que duraría tres años, sería beneficioso tener comida
fresca, por eso intentan cultivar soja y maíz y aprenden a fertilizarla y a
regarla en el espacio.
Retos en los que se trabaja para hacer fructíferos los próximos viajes al
espacio.