"Los cometas, esas sucias bolas de nieve que se vaporizan al
pasar cerca del Sol..." Así es como los describía el astrónomo de Harvard, Fred.
L. Whipple, pionero en la investigación de los cometas.
A diferencia de
los asteroides que viajan alrededor del Sol en órbitas circulares confinadas al
cinturón de asteroides y al plano de la eclíptica, los cometas lo hacen en
órbitas elípticas inclinadas al azar con respecto al plano de la
eclíptica. Cuando un cometa se acerca al Sol, el calor solar vaporiza el
hielo. Los gases liberados comienzan a brillar, formando una luminosa bola
llamada coma. Empujados por el viento solar, estos gases luminosos forman una
larga y brillante cola, en uno de los espectáculos más impresionantes que pueden
contemplarse en el cielo nocturno.
La parte sólida de un cometa llamada
núcleo, es una mezcla de hielo y polvo, apenas visible para los astrónomos desde
la Tierra debido a su pequeño tamaño y a quedar enmascarada por el brillo del
coma. Las primeras imágenes del núcleo de un cometa fueron tomadas por naves
espaciales en 1986 del cometa Halley. Un coma es aproximadamente de un millón de
kilómetros de diámetro y la cola de un cometa puede extenderse hasta más de cien
millones de kilómetros de longitud. Tampoco es visible al ojo humano la
envoltura de hidrógeno, una enorme esfera de gas que rodea al núcleo del cometa,
proveniente de las moléculas de agua que escapan del hielo evaporado.
A grandes rasgos, la estructura de un cometa aparece dibujada en la figura de la izquierda.
Se sabe desde hace mucho tiempo que la cola de los cometas
siempre apunta hacia el Sol, independientemente de la dirección en que se mueva
el cometa.
La explicación de este fenómeno mediante la existencia de algo
que desde el sol empujase radialmente los gases, llevó a Ludwing Biermann a
predecir la existencia de viento solar una década antes de que realmente fuera
descubierto en 1962 por los instrumentos de una nave espacial.
De hecho
el Sol produce en los cometas dos tipos de colas: una cola iónica y otra de
polvo.
¿Cómo se designan los nombres de los Cometas?
En el pasado los Cometas fueron los
primeros en tener una designación provisional, consistiendo del año y una letra
minúscula indicando el orden del descubrimiento en el año (por ejemplo, 1994a
fue el primer cometa descubierto en 1994) El nombre también es designado en sus
comienzos por el nombre del descubridor. Hasta tres descubridores,
preferiblemente independientes, pueden ser anexados al nombre del cometa.
El nuevo sistema de designación de cometas fue reformado
comenzando el año de 1995. Los principales puntos son:
El sistema de designación provisional ahora es más cercano al
sistema de designación del Minor Planet Center (MPC, Centro de Planetas Menores)
El primer cometa descubierto en la mitad de enero de 1995 es designado 1995 A1,
el segundo 1995 A2, etc.
Cometas de largos períodos y cometas con una aparición
periódica, recibe solamente una designación provisional, que no tendrá una
designación en números romanos.
Un redescubrimiento en una segunda aparición, recibe un número
secuencial. Por ejemplo, P/Halley es 1P.
La rutina de descubrimientos de cometas periódicos no reciben
designaciones provisionales.
La naturaleza de la orbita del cometa es indicada por un
prefijo: P/ para cometas periódicos, C/ para cometas de largos períodos, D/ para
cometas extintos y X/ para cometas inciertos. Adicionalmente A/ es usado para
indicar que el objeto es un planeta menor.
Las designaciones provisionales son asignadas por el CBAT y los
números permanentes son asignados por el Minor Planet Center.
Los cometas (del latín "stella cometa", "estrella con
cabellera") son cuerpos celestes que orbitan el Sol, caracterizados por
desarrollar una larga y luminosa cola mientras recorren el segmento de su órbita
que los acerca más al Sol
El tamaño de un cometa, incluyendo la difusa coma, puede sobrepasar el del
planeta Júpiter. Sin embargo, el verdadero núcleo
sólido de la mayoría tiene un volumen de sólo unos pocos kilómetros cúbicos. El
núcleo del Halley, por ejemplo, mide alrededor de 15 kilómetros de largo por 4
kilómetros de ancho.
Los cometas tienen órbitas elípticas, y el período (el tiempo que tardan en
completar una órbita en torno al Sol) de alrededor de 200
de ellos ha sido calculado; oscila de 3,3 años para el cometa Encke, a 2000 años
para el cometa Donati de 1858. Las órbitas de la mayoría de los cometas son tan
abiertas que resultan indistinguibles de parábolas (curvas abiertas que harían
que los cometas jamás regresaran al sistema solar), pero a través de ciertos
análisis los astrónomos asumen que también se trata de elipses, de gran
excentricidad y con períodos de hasta 40.000 años o posiblemente mucho más
largos.
También existe una íntima relación entre las órbitas de los cometas y las
órbitas de las lluvias de meteoros. El astrónomo italiano Giovanni Virginio
Schiaparelli probó que los meteoros de la lluvia de los "perseidas" (denominada
así porque todos los meteoros parecen provenir de un punto de la constelación
Perseus cuando se observan en el cielo), que aparecen en agosto, se mueven en la
misma órbita que el cometa 1862 III. Similarmente, se descubrió que los meteoros
de la lluvia de los "leonidas" (denominada así porque todos los meteoros parecen
provenir de un punto de la constelación Leo cuando se observan en el cielo), que
aparecen en noviembre, siguen la misma órbita que el cometa 1866 I. Muchas otras
lluvias de meteoros han sido relacionadas con las órbitas de cometas conocidos,
y se considera que se trata de trozos de roca e hielo diseminados por los
cometas a lo largo de sus órbitas.
En 1992 el cometa Shoemaker-Levy 9 se separó en 21 grandes fragmentos al
acercarse demasiado al poderoso campo gravitacional de Júpiter. En el siguiente acercamiento al planeta, en
julio de 1994, durante un período de una semana, los fragmentos cayeron uno a
uno a través de la densa atmósfera de Júpiter, a
velocidades de alrededor de 210.000 kilómetros por hora. Durante los impactos,
la tremenda energía cinética de cada uno de los fragmentos se convirtió en calor
a través de inmensas explosiones, algunas de las cuales generaron bolas de fuego
de un tamaño superior al de la Tierra.
Cometas famosos
Halley
En 1705 Edmond Halley predijo, usando las leyes del movimiento de
Newton, que el cometa visto en 1531, 1607 y 1682 volvería en 1758. El cometa
volvió tal y como predijo, y posteriormente se le dio nombre en su
honor.
El periodo medio de la órbita del Halley es de 76 años, pero no se
pueden calcular las fechas de sus reapariciones con exactitud. La fuerza
gravitacional de los planetas mayores altera el periodo del cometa en cada
órbita. Otros efectos, como la reacción de los gases eyectados durante el paso
cerca del Sol, también desempeñan un papel importante en la alteración de la
órbita.
La órbita del Halley es retrógrada e inclinada 18º respecto de la
eclíptica. Y, como la de todos los cometas, altamente excéntrica. El núcleo del
cometa Halley mide aproximadamente 16x8x8 kilómetros.
Contrariamente a
las suposiciones previas, el núcleo del Halley es muy oscuro, más negro que el
carbón y uno de los objetos más oscuros del sistema solar.
La densidad
del núcleo del Halley es muy baja: unos 0.1 gramos/cm3, indicando que
probablemente es poroso, quizá debido a la gran cantidad de polvo que queda
después de que los hielos se hayan sublimado.
El Halley es casi único
entre los cometas, ya que es a la vez grande y activo, y tiene una órbita
regular y bien definida, pero puede no ser representativo de los cometas en
general.
El cometa Halley volverá al sistema solar interior el año
2061.
Hale-Bopp
El Hale-Bopp es un cometa periódico que regresa cada 3.000
años y que se acercó a la Tierra en 1997, causando gran expectación. Alan Hale
en Nuevo México e, independientemente, Thomas Bopp de Arizona, descubrieron el
cometa que ahora lleva el nombre de ambos. Al poco tiempo del descubrimiento
quedó claro que este cometa podría ser de los mas brillantes en los últimos
años.
El cometa Hale-Bopp fue en ese momento uno de los astros más
brillantes en el cielo, alcanzando unna magnitud -0.8, lo cual significa que el
cometa era mas brillante que cualquier objeto en el cielo nocturno en esas
fechas, con la excepción de la Luna, Sirio y Marte.
A pesar de su brillo,
el cometa Hale-Bopp no se acercó mucho a la Tierra. En su máximo acercamiento
estuvo a 194 millones de kilómetros de distancia, es decir un poco más lejos de
nosotros que el Sol.
Se cree que el núcleo del cometa es relativamente
grande, de unos 40 kilómetros de acuerdo a las estimaciones, ya que no es
posible ver directamente el núcleo. Sin embargo, mas que el núcleo, el factor
determinante en cuanto al brillo del cometa es la coma, la envolvente de gas y
polvo que rodea al núcleo del cometa.
Al acercarse al Sol parte del
cometa se sublima. Algunos cometas desarrollan varias colas, y en particular en
el Hale-Bopp fue posible observar dos colas, una de gas y otra de polvo. La cola
del cometa Hale-Bopp, difícil de observar desde las ciudades, alcanzó varios
millones de kilómetros de longitud.