Por primera vez en su historia, la Agencia Espacial Europea ha puesto la vista
en un planeta extremadamente brillante y misterioso que intriga a los
científicos desde hace años: Venus.
A las 3.33 horas GMT (9.11.05) despega del cosmódromo de
Baikonur, en Kazajistán, la nave 'Venus Express', con el objetivo de estudiar
este planeta similar a la Tierra pero con un 'efecto invernadero' que ha
convertido ese lugar en un verdadero infierno.
La nave ha despegado a bordo de un cohete ruso Soyuz, el
vehículo espacial más seguro del mundo y que más vuelos ha
realizado. De hecho, éste es el lanzamiento 1.690.
Algo más de dos horas después del lanzamiento, la nave envió su
primera señal a la antena de la red de espacio profundo de Nueva
Norcia, en Australia, y desplegó sus paneles solares al desprenderse del cohete
en el que despegó.
El martes se pondrá en contacto con la antena
de Cebreros, desde la que se controlará la misión, y seguirá su viaje, de
162 días, que la llevará hasta el planeta Venus.
Jean Jacques Dordain, director de la ESA, señaló emocionado tras el
lanzamiento que la Agencia tiene "un nuevo bebé, una nueva misión, que de
momento funciona perfectamente. Se comunica con nosotros, ya ha desplegado sus
paneles solares, y ahora sólo nos queda esperar que llegue a Venus, en abril de
2006".
"El año que viene se hablará de la Luna, de Marte, y gracias a nosotros,
también de Venus. Es algo de lo que la ESA debe sentirse orgullosa", subrayó
Dordain. Gael Winters, director científico de la Agencia, destacó además el
fundamental papel que jugará la estación española de Cebreros,
en Ávila, para el seguimiento de la misión.
Una misión que servirá para estudiar un lugar que "de la superficie hacia
arriba, es el planeta más parecido a la Tierra, mientras que de superficie hacia
abajo, el lugar más similar al nuestro sería Marte", según declaró Agustín
Chicarro, uno de los responsables científicos de la misión, desde el Centro de
Seguimiento de la ESA en Villafranca del Castillo (Madrid).
Con un presupuesto de 220 millones de euros, la 'Venus
Express' es la misión más ambiciosa de la ESA de los últimos años. El planeta,
el más parecido a la Tierra por sus dimensiones y su composición, es también
el astro más brillante del cielo —además del Sol y la Luna- y
llama la atención de los científicos desde hace siglos. La misión tiene como
principal objetivo analizar la atmósfera del segundo planeta más próximo al Sol,
aunque también tratará de resolver algunos enigmas de su superficie.
En Venus, debido a la rotación del planeta sobre su eje, un día
completo equivale a 243 días en la Tierra. Cuando la Venus Express esté
en su destino pasará algo menos de un año y medio terrestre dando una vuelta en
torno a Venus cada 24 horas. Uno de los objetivos de esta misión es dar
respuesta a este enigma que tiene ensimismados a los expertos desde hace años.
La nave de la ESA es una réplica prácticamente exacta de la que trabaja desde
hace dos años orbitando el planeta rojo, la 'Mars Express'. Los
científicos confían en que tenga unos éxitos similares, que ayuden a conocer un
poco más este planeta.
Pero ésta no es la primera vez que la comunidad científica pone la vista en
Venus. Las primeras sondas soviéticas y estadounidenses llegaron en los años 60,
y fueron las que comprobaron que Venus era un mundo demasiado caliente para
albergar vida.
En 1975, la nave soviética 'Venera 9' transmitió las primeras imágenes de la
superficie, tras numerosos intentos fallidos en que las naves se
derretían literalmente por la temperatura o colapsaban por la presión,
y mostró un mundo inerte, con la misma presión que se da en la Tierra a un
kilómetro de profundidad bajo los océanos.
La explicación de tanto calor es que Venus hoy es "un infierno por el
efecto invernadero", un problema que ahora se quiere estudiar para
tratar de averiguar las consecuencias que este fenómeno, a mucha menor escala,
puede tener sobre la Tierra.
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