Un cráneo hallado por el estudiante
Ahounta Djimdoumalbaye en julio del 2001 en la región de Toros-Menalla, en el
Chad, ha revolucionado el mundo de la paleontología muy recientemente.
"Toumai" significa "esperanza de vida" en la lengua local, pero en el Chad es el nombre que se le da a los niños que nacen en la
estación seca.
Pero lo importante es que tiene entre seis y siete millones de años
y parece ser que se trata del último ancestro común entre el chimpancé y el
género homo. Su caja craneal se parece mucho a la de un mono pero la cara es
corta y los dientes, en especial los colmillos, son pequeños y se parecen mucho
a los de un ser humano moderno. El arco supraorbital también es muy prominente.
Pudo ser el primer homínido o, por lo menos, uno de los primeros en empezar el
camino que llevaría hasta el homo sapiens sapiens. Sus descendientes habrían
dado origen al homo habilis o al homo rudolfensis. Según palabras del director
del equipo, Michael Brunet, "aún cabe esperar nuevas sorpresas". El equipo de
investigación franco-chadiana, es amplio y en él han participado David Pilbeam,
Patrick Vignaud y algunos españoles, como Pablo Peláez y Nieves López.
Según Brunet, la nueva especie de homínido, si se tienen en cuenta las
dimensiones del cráneo, "probablemente tuviera un tamaño similar al del
chimpancé común", aunque "Toumai" "no se parece a un chimpancé, ni a un gorila
ni a los fósiles de homínidos más recientes". "Su gran antigüedad y sus
caracteres anatómicos sugieren una estrecha relación con el último antecesor
común entre los humanos y los chimpancés. Esto implica una separación entre
monos y seres humanos probablemente más temprana que lo que indicaban la mayor
parte de los estudios moleculares", agrega.
"Toumai, el homínido más antiguo conocido, puede ser considerado el antecesor de
todos los homínidos posteriores, es decir, el ancestro del linaje humano",
según Michael Brunet.
Pincha sobre el nombre de la especie para más información