Como Homo Rodhesiensis se conoce al Homo sapiens
sapiens arcaico, son humanos modernos pero con rasgos arcaicos; y con el nombre
de Homo sapiens sapiens se conoce a nuestra especie.
El Homo sapiens arcaico apareció hace unos 400.000 años. En el Pleistoceno
medio, y en todo el Viejo Mundo, nos encontramos con unos fósiles que muestran
mayor capacidad craneana (por encima de los 1.000 c.c.). Aunque bien podrían ser
considerados como H. erectus evolucionados, se les da un nombre taxonómico
distinto y se incluyen en nuestra misma especie (sapiens), de la cual serían
solo unas variantes primitivas que reciben el nombre geográfico del fósil sobre
el que se señalaron sus rasgos en cada una de las regiones.
En Asia continental
el H. sapíens daliensis, de Dalí y Junáushan, en China; el H. sapiens
ngandonensís,. de Java (río Solo, cerca de Ngandong); el H. sapiens narmadensis,
de Narmanda (Indía); el H. sapiens rodhesiensis, de Rodhesia (o Broken Hill, hoy
Kabwe Man) y los de Ndutu, Ngaloba, Salé, Bodo,Saldahan..., etc. Tal vez debamos
añadir hoy el hallazgo del hominido 18 de Laetoli (Tanzania), con una fecha de
120.000 A.P.
Todos ellos son morfológicamente variables y tienen el problema de que la mayor
parte carecen de una datación precisa. Es posible que las diferencias se deban a
dataciones distintas, con lo que estaríamos ante una microevolución temporal, o
bien ante distintos rasgos genéricos (variabilidad intergrupal). También es
posible que esas diferencias sean debidas a la variabilidad existente dentro de
cada grupo (variabilidad intragrupal o individual), como en Atapuerca, donde hay
individuos de distintas edades y sexos.
La cronología general estaría entre 500/400.000 y 200/150.000 y aparecen
culturalmente asociados a las últimas fases del Paleolítico inferior (Achelense
superior y evolucionado), con industrias líticas que preludian el Musteriense.
Los orígenes del hombre moderno pueden estar en África u Oriente Próximo.
Un grupo científico internacional escribe en
Nature (junio 2003), un nuevo y apasionante capítulo de la novela humana a
partir del análisis de los restos de tres individuos que habitaron la depresión
de Afar, en Etiopía, hace nada menos que 160.000 años: los cráneos fosilizados
de dos adultos y un niño aportan las evidencias más antiguas obtenidas hasta hoy
de la presencia del Homo sapiens en el planeta, e iluminan una zona de nuestra
historia evolutiva que aún permanecía en tinieblas. El hallazgo, fue considerado un avance mayor y uno de los
descubrimientos más significativos acerca del amanecer de la humanidad, ya que
permite precisar cuándo y dónde surgieron nuestros primeros ancestros.
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