Posible ancestro del hombre y los grandes monos

Pierolapithecus catalaunicus

Un cráneo prácticamente entero de un mono antropomorfo de unos 14 millones de años de antigüedad ha sido hallado por investigadores del Instituto de Paleontología Miquel Crusafont de Sabadell en el yacimiento de Hostalets de Pierola, el mismo en el que se encontró Pau, el primer ejemplar de Pierolapithecus catalaunicus. Los restos fósiles -una mandíbula y una cara- podrían corresponder, en opinión de Salvador Moyà, director de la excavación, a un nuevo género de ancestros comunes de los grandes simios actuales, como los humanos, chimpancés, gorilas y orangutanes.

El hallazgo forma parte de los más de 12.000 restos fósiles de vertebrados que este equipo ha desenterrado en los dos últimos años y que confirman la excavación como una de las más prolíficas del mundo del Mioceno, periodo comprendido entre los 25 y los 5 millones de años.

Los detalles del cráneo fósil forman parte todavía del secreto de sumario. Entre otras razones, explicó ayer Moyà en conversación telefónica, porque las características que se observan en él obligan a un "detallado examen" antes de emitir un juicio que, en cualquier caso, se dará a conocer a través de prensa científica especializada. Moyà sólo reveló que los restos corresponden a un "antropomorfo de la familia de los homínidos", el grupo en el que se encuadran los ancestros de chimpancés, orangutanes, gorilas y humanos, y que "claramente" es más antiguo que Pau, el ejemplar de Pierolapithecus catalaunicus de más de 13 millones de años de antigüedad encontrado en la misma excavación.

El rasgo más sorprendente del nuevo hallazgo, señaló Moyà, es que denota una morfología "relativamente moderna" que podría entrar en contradicción con lo que sería esperable dada su antigüedad. Los restos faciales encontrados dibujan una "cara plana", aspecto que induce a los expertos a considerar que se trata casi con toda seguridad de una especie nueva y, "con alta probabilidad", de un género también nuevo. La conclusión, aseguró Moyà, deberá esperar todavía unos meses.

Entre las 12.000 muestras encontradas en el yacimiento, prácticamente todas entre 8 y 14 millones de antigüedad (Mioceno superior y medio), destaca la presencia de parientes lejanos de los actuales elefantes, ciervos, antílopes, rinocerontes, roedores, rumiantes y carnívoros, además de primates. Muchos de ellos están pendientes de ser analizados con precisión.

De cada mil fósiles de vertebrados encontrados en los dos últimos años, señala Moyà, uno corresponde a primates. Estos últimos se han localizado, en su mayor parte, en siete yacimientos de la misma excavación de Hostalets de Pierola y corresponden a mandíbulas, maxilares, dientes o fragmentos de cráneo. En conjunto, han triplicado en este tiempo los restos de primates hallados hasta ahora en Cataluña.

Pierolapithecus catalaunicus La suma de restos y la alta densidad con que se van presentando llevan a prever, según el investigador, a que, con el tiempo, surja un nuevo yacimiento de vertebrados "cada tres metros de espesor de sedimentos". Esta densidad convierte a la excavación en una de las más importantes del mundo para este periodo junto con la de Siwaliks, enclave situado entre India y Pakistán.

A diferencia de la excavación asiática, no obstante, la catalana aporta, según su director, "una mayor calidad" de restos, algo que se debe, sin duda, a las peculiares características geológicas de la zona. En esta región, las llamadas tasas de subsidencia y de sedimentación son más altas de lo habitual. "Hay una placa geológica que se hunde rápidamente y el aporte de sedimentos es muy rápido", describe Moyà.

La coincidencia de ambos fenómenos es la que facilita no sólo una mayor densidad de restos sino también un nivel de conservación superior y con un alto número de ejemplares enteros o prácticamente enteros. Los yacimientos catalanes alcanzan, de momento, 500 metros de espesor.

El conjunto de yacimientos existentes en Hostalets de Pierola dotan al enclave, según Moyà, de una trascendencia similar a la que ha adquirido Atapuerca. La diferencia principal es que las excavaciones de la localidad burgalesa informan esencialmente de una parte muy reciente de la evolución del género Homo. Hostalets de Pierola, en cambio, describe algo más de seis millones de años de evolución de flora y fauna de un periodo anterior.



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