Ahora sabemos que Homo Neanderthalensis no es, como se creía, un antepasado directo
nuestro, sino que eran una rama paralela en el árbol evolutivo. Una
rama que guarda muchos secretos. Por ejemplo, no sabemos por qué se
extinguieron, no sabemos si poseían un lenguaje.
Poco faltó para que a los neandertales se los conociera como calpenses, en honor
de un cráneo de tipo neandertal hallado en 1848 en la cantera Forbes en
Gibraltar: Calpe es el nombre clásico de Gibraltar. Sin embargo, el hallazgo del
cráneo gibraltareño precedió en 8 años al de la cueva Feldhofer en el valle del
río Neander (Alemania) que dio nombre al popular tipo humano fósil (Neandertal,
significa valle del Neander). El nombre científico Homo neanderthalensis fue
creado por William King (1863). Los neandertales son los humanos extinguidos que mejor conocemos, sin ningún
género de dudas.
Los neandertales eran más bajos que nosotros, pero tenían una musculatura
extremadamente fuerte. Sus esqueletos eran masivos, y tienen prominentes marcas
musculares. Su anatomía en general está hecha para el territorio no muy
agradable en el que vivían. Incluso los niños eran más musculosos que los niños
actuales. La característica facial que más llama la atención es su nariz, que es grande y
bulbosa. Esta adaptación les servía para calentar y humidificar el aire que
inhalaban, y para perder calor con el que exhalaban, protegiéndose así de sufrir
de sobrecalentamiento.
La fauna que acompañaba a los neandertales era bastante rica, y un poco
extraña para lo que uno pensaría. Por ejemplo, había mamuts, rinocerontes
lanudos, hienas, leones, y toda clase de animales que uno asociaría con África,
en versiones adaptadas a climas fríos. También habían especies gigantes de
venados y osos. La flora alternaba entre la típica de la tundra, cuando la temperatura
promedio era baja, y los bosques, en los periodos en que el clima se hacía más
agradable.
En vez de utilizar un tipo de herramienta multipropósito, como el hacha de mano
acheuliana, crearon diferentes tipos de herramientas según la necesidad. Tenían
diferentes herramientas para cortar carne, raspar, trabajar la madera, etc.
Algunas puntas tienen signos de haber sido parte de flechas. Además, los Neandertales deben haber
sido expertos en usar la piel de animales muertos y convertirla en cuero.
Algunos resultados experimentales nos conducen a pensar que comían grandes
cantidades de carne. También manejaban el uso del fuego, el que probablemente
podían crear por sus propios medios.
Hacia el final de la era de los neandertales, vemos un avance en las técnicas y
pasamos a una etapa llamada Chatelperroniana. Este avance se supone debido a
copias de los neandertales de las técnicas sapiens. Ahora encontramos aparte de
herramientas, objetos tales como pendientes, dientes de animales agujereados, y
lo que parecen ser los cimientos de una cabaña.
La faringe era más corta que en los humanos modernos. Esto quiere decir
solamente que no podían producir exactamente los mismos sonidos que nosotros,
pero no quiere decir que no poseyeran lenguaje. Probablemente poseían un lenguaje
articulado, gestos u otras formas, pero no sabemos si poseían síntaxis,
gramática o un alto nivel de razonamiento simbólico. En un análisis hecho por Lieberman, se llegó a la conclusión de que los
neandertales podían pronunciar al menos tres vocales: a, i, u. Comparado con
otros homínidos, esto es un gran avance.
Los neandertales no parecen haber dependido de símbolos, al menos en la forma en
que nosotros (y los primeros sapiens). De hecho, aparte de las
tumbas, es difícil encontrar conductas simbólicas. Conchas de invertebrados y moluscos fosilizados se han encontrado en sitios de
neandertales, que muestran algún tipo de sentido estético o curiosidad.
Debemos desterrar completamente la idea acerca del primitivismo de los
neandertales. Ellos eran una especie tan evolucionada y adaptada a su medio, el
que era hostil, que no puede dejar de sorprendernos el hecho de que hayan podido
sobrevivir en él. Probablemente no tenían las mismas habilidades cognitivas que nosotros, ni se
representaban al mundo de la misma manera, pero sin duda pudieron arreglárselas
perfectamente, al menos hasta que llegamos nosotros, y causamos
probablemente su extinción.
El hombre de Neanderthal constituye la primera especie de homínido moderna que
vivió por toda Europa, y representa una forma que se adaptó al clima imperante
hacia los 300 mil años atrás. Desarrolló un volumen craneal que llegó a ser superior al
nuestro, alcanzado los 1500 cc. Desapareció hace unos 30 mil años, refugiado en cuevas del sur de la península
Ibérica.
Relacion Neanderthal y hombre moderno
Un grupo de científicos de la Universidad de Leipzig descifró una proteína ósea
de un hombre de Neanderthal que vivió hace setenta y cinco mil años, anuncia el
Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.
Es la proteína
(osteocalcina) más antigua descifrada hasta ahora por la ciencia. “Con ayuda de
este análisis pueden ser estudiados también restos fósiles que ya no poseen más
ADN (ácido desoxirribonucleico, información hereditaria)”, indica Sandra Jacob,
portavoz del instituto.
Al igual que el ADN, los aminoácidos pueden
brindar información sobre el parentesco entre especies vivientes y
extinguidas.
Los científicos de Leipzig están interesados en determinar
la probable relación genética entre el hombre de Neanderthal, que desapareció
hace 35,000 años, y el hombre moderno. Los expertos sólo habían podido
investigar restos que contenían todavía trazas de ADN. La comparación de esa
proteína ósea con restos primitivos del hombre moderno indican que el hombre de
Neanderthal no desempeñó ningún papel determinante en la evolución genética de
la humanidad, aunque teóricamente ambos pudieron haber generado descendientes
comunes.
El hombre de Neanderthal y los antecesores prehistóricos del
hombre moderno vivieron en la misma época. El primero habitó en Europa, parte de
Asia y Oriente Medio hace 150 mil años, y el segundo apareció en África hace 100
mil años.
El resto óseo investigado ahora fue de un hombre de Neanderthal
que vivió hace 75 mil años en las cuevas de Shanidar (Iraq).