Homo Habilis es el primer representante del género
Homo (el nuestro). Habilis no era muy diferente del Australopithecus Africanus,
tenía una capacidad craneal media de unos 600 centímetros cúbicos y era quizá un
poco más pequeño que los Australopithecus y que sus contemporáneos del género
Paranthropus.
Los restos fósiles encontrados por el matrimonio Leakey, en 1959, en las
gargantas de Olduvai (Tanzania) revelan que eran individuos de unos 140 cm de
altura, con una capacidad craneal de unos 600 cm3 de promedio y un esqueleto con
rasgos anatómicos más modernos que los de los australopitecos y con piezas
dentarias más pequeñas.
El nombre asignado a esta especie (habilis) hace referencia al hecho de
que estos humanos son los primeros talladores que tenían la capacidad técnica
para fabricar utensilios. Fabrican las primeras herramientas de piedra y son
cantos rodados y piedras talladas toscamente por una cara (choppers) o
por dos (chopping tools).
Los análisis al microscopio electrónico de las muescas de desgaste de la
dentadura, junto con otras evidencias indirectas, muestran que su dieta incluía
la carne, sin embargo no podemos decir que fueran todavía cazadores, practicaban
más bien una actividad de carroñeo. Probablemente solían aprovechar el
tuétano de los huesos procedentes de los despojos de la caza de otros
depredadores. Los cantos tallados serían utilizados para fracturar el hueso y
extraer el tuétano. También utilizarían los instrumentos de piedra para cortar
plantas y triturar ciertos productos vegetales duros.
El Homo habilis todavía no conocía el uso del fuego, ni tampoco estaría en
posesión de un lenguaje articulado, aunque en los moldes de un cráneo de un Homo
habilis se ha observado que tenían una circunvolución de Broca bastante desarrollada.
Analizando algunos de los huesos de las extremidades recuperados se puede
reconocer que se trata de una especie con un aspecto mucho más humano. La cabeza
del fémur es mucho más grande y de forma más corta y redondeada. También la
pelvis tiene un aspecto mucho más moderno.No hay dudas que su andar era erguido, así lo atestiguan los rasgos de su
pelvis, columna, miembros y foramen magnun. Podemos concluir que tanto los
huesos de las manos como de las piernas estaban más próximo a los seres humanos
modernos que a los antropomorfos.
Homo Habilis tenía ciertos rasgos simiescos como unos brazos muy
largos con respecto a las piernas. Sin embargo experimentó una expansión
cerebral a la vez que una reducción del aparato masticador, y, lo que es más
importante, sus restos son los primeros, de momento, que han aparecido asociados
a industrias líticas.
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