Así de contundente se muestra un equipo
científico internacional que ha analizado los restos de esqueletos encontrados
en una cueva en la isla de Flores, Indonesia, que se dieron a conocer en 2004.
Según el nuevo estudio, esos restos no representan una nueva especie, como
entonces se sugirió, sino que son algunos de los ancestros de humanos pigmeos
modernos que aún figuran entre los pobladores actuales de la isla.
Los investigadores también han demostrado que el esqueleto bastante completo
designado con el nombre LB1 era microcefálico. La microcefalia es un trastorno
en el que la cabeza y el cerebro son mucho más pequeños que el término medio
para la edad y género de la persona. Puede presentarse en el nacimiento o puede
desarrollarse después, y está asociado con una serie de diversas anomalías del
esqueleto y del crecimiento.
"Nuestro trabajo documenta las dimensiones
reales de la variación humana aquí", afirma el Dr. Robert B. Eckhardt
(Universidad Estatal de Pensilvania). "LB1 parece diferente si los
investigadores piensan en términos de características europeas, porque se
muestrea una población que no es europea, sino australo-melanesia, y más aún
porque es un individuo anormalmente desarrollado, siendo
microcefálico".
Para el cráneo, cara, dentición y esqueleto de LB1, los
investigadores encuentran que muchas de las características claves previamente
proclamadas como los rasgos de una nueva especie se encuentran aún hoy en los
pigmeos de la villa de Rampasasa, en dicha isla, junto con evidencias de
anomalías del crecimiento.
Para estudiar los rasgos de LB1, 94
características craneales y 46 características de sus mandíbulas se compararon
con los valores propios de los humanos modernos. Todos cayeron dentro del rango
normal de variación para los australo-melanesios. Dos detalles anatómicos, unas
ranuras particulares en la base craneal descritas como "no vistas en los humanos
modernos", en el anuncio hecho en 2004 acerca de la nueva especie, normalmente
se encuentran en el cráneo australiano y en el tasmanio, según Alan Thorne, del
departamento de arqueología e historia natural, de la Escuela de Investigación y
Estudios del Pacífico y Asia, de la Universidad Nacional Australiana, en
Canberra.
Sobre la configuración dental, los investigadores originales
argumentaron que un muestreo por Tomografía Computerizada mostró la ausencia de
un tercer molar y que había algún posicionamiento atípico de otros dientes. Sin
embargo, Maciej Henneberg (de la Universidad de Adelaida, Australia) y Etty
Indriati (de la Universidad Gadjah Mada) encontraron un espacio disponible
existente y un fragmento de diente en el espacio donde el molar estaba
supuestamente ausente. Los dientes posicionados de modo inusual estaban allí,
pero tales dientes también se encuentran en una muestra de pigmeos de Rampasasa
que todavía viven en Flores.
En definitiva, LB1 es bajo en estatura y
tiene un cerebro pequeño, pero en vez de una señal de una nueva especie, los
autores del nuevo estudio consideran que sus rasgos anómalos se deben a la
microcefalia. Las proporciones de la capacidad craneal de LB1 y su estatura son
similares a las proporciones encontradas en varias generaciones de algunas
familias de microcefálicos del siglo XX.
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