Los europeos modernos descienden de cazadores y recolectores que llegaron al
centro del continente hace unos 40.500 años, según un estudio que publica
la revista Science. Los colonizadores que llevaron la agricultura a la región hace unos 7.500
años no contribuyeron de manera importante en la estructura genética de
los europeos actuales, indicaron antropólogos de Alemania, el Reino
Unido y Estonia que participaron en el estudio.
Según manifiestan en su informe, la conclusión fue extraída del
análisis de ADN de esqueletos de los primeros agricultores
europeos realizado para resolver el debate sobre el origen del europeo
moderno.
"Este trabajo refuerza el argumento de que los pueblos de Europa central son,
en gran medida, descendientes de cazadores y recolectores del Paleolítico que
llegaron hace unos 40.000 años y no de los agricultores que se
establecieron miles de años después, durante la Era Neolítica", indican
los científicos.
En su investigación, los antropólogos extrajeron ADN de la mitocondria de
24 esqueletos de los primeros agricultores europeos encontrados
en dieciséis lugares de Alemania, Austria y Hungría.
La mitocondria está formada por gránulos esféricos del protoplasma de las
células activas. Las madres transmiten el ADN mitocondrial a sus hijos sin
mezcla o recombinación con la de los padres.
Esa característica permite que los investigadores puedan seguir la
pista de los primeros miembros de una especie.
Los científicos descubrieron que seis de esos 24 esqueletos contenían una
estructura mitocondrial que es extremadamente rara en los
europeos modernos. Seis de esos esqueletos pertenecían a la línea genética N1a,
la cual aparece sólo en un 0,2% de los actuales europeos. Los 18 restantes eran
de líneas genéticas que no servían para la investigación,
señalaron.
En base a este descubrimiento, los científicos determinaron que los
agricultores de hace unos 7.500 años no dejaron un legado
genético importante en las poblaciones modernas de Europa.
"Esto fue una sorpresa. Esperaba que el ADN de la mitocondria en estos
primeros agricultores fuera más parecido a la distribución que tenemos ahora en
Europa", manifestó el científico Joachim Burger, de la Universidad Johannes
Gutenberg de Mainz (Alemania).
Peter Forster, científico de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido,
indicó que el estudio "sugiere que existe una buena posibilidad de que la
contribución (genética) de los primeros agricultores haya sido cerca de
cero".
"Es interesante que una migración potencialmente menor de gente hasta Europa
central haya tenido un impacto tan grande", afirmó Forster.
Esos pequeños grupos de pioneros llevaron la agricultura a Europa
y una vez que ésta se asentó fue adoptada por los cazadores y
recolectores que crearon una nueva cultura.
Después, el crecimiento demográfico de los cazadores y recolectores superó al
de los agricultores originales, diluyendo la frecuencia del N1a en los europeos
modernos. Según los científicos, esa hipótesis es respaldada por la
investigación arqueológica.
"En el debate actual de si los europeos son genéticamente de origen
paleolítico o neolítico, y dejando de lado la posibilidad de una migración post
neolítica importante, nuestros datos refuerzan el argumento de un origen
paleolítico de los europeos", indicaron los científicos.