Elegir la pantalla de proyección
La parte visual de una instalación de cine en casa se
compone principalmente de tres sistemas básicos: fuente de señal (vídeo, DVD,
...), proyector y pantalla. Se ha hablado y se hablará mucho de los vídeos y
DVD-Vídeo, así como de los proyectores, pero pocas veces se presta atención a
las pantallas. Las prestaciones de un proyector están estrechamente relacionadas
con las prestaciones de una pantalla. Desconocido por muchos, las pantallas
definen algunos valores característicos que pueden sacar el máximo partido a una
proyección. En contra, utilizar como superficie de proyección una pared o una
sábana en blanco no sólo no es adecuado sino que además merma notablemente las
propiedades de visualización de un proyector (que en la mayoría de los casos su
coste es considerable). De la misma manera, adquirir una pantalla no ajustada a
nuestras necesidades, puede resultar en una calidad pésima de la imagen
proyectada. Aprovecho también para dar algunos consejos prácticos que pueden
ayudar a conseguir una verdadera instalación de cine en casa basada en la
proyección.
Tipo de montura
El tipo de montura que escojamos no incide directamente en la
calidad de la imagen visualizada, aunque el objetivo final se puede reducir a
obtener una pantalla totalmente tensa. Primero debemos decidir si deseamos una
montura fija o móvil. La instalación más sencilla (y económica) es utilizar
estructuras rígidas montadas sobre pared, lo que asegura mantener la superficie
de la pantalla totalmente tensa. Este tipo de montaje asegura además que la
pantalla quedará bien colocada respeto al proyector (si éste también queda fijo
en la instalación). Es quizá la solución más factible siempre y cuando no se
necesite mover u ocultar la pantalla.

En caso contrario la opción más generalizada es la pantalla
enrollable o plegable, que permite ocultar la totalidad de la pantalla en un
cilindro colgado del techo o de la pared o sobre un soporte. Existe la
posibilidad de permitir que sea un motor eléctrico quien haga el movimiento
necesario para plegar y desplegar cada vez la pantalla, aunque las pantallas
manuales son algo más económicas. La principal ventaja de las pantallas
plegables, sean o no eléctricas, es que pueden ocultarse cuando no se hagan
servir. Esto no es importante en una sala dedicada a cine en casa, pero puede
serlo en habitaciones con diferentes propósitos o, quizá, por simples motivos
estéticos.
Una opción más estética es intentar imitar a la perfección una
sala de cine: colocar unas cortinillas que oculten la pantalla cuando no se
necesite. Este sistema también ofrece una ventaja. Dependiendo de qué formato de
imagen se esté proyectando (4:3, 16:9, buzón, entre otros), se pueden ajustar
las máscaras de tela en concordancia.
Tipos de tela
A simple vista la mayoría de las pantallas parecen blancas.
Pero cada tela tiene sus propias características, y no siempre la mejor tela
para un propósito es ideal para otro. Algo que ya suele ser habitual para todas
las pantallas es que éstas sean ignífugas. Muchas veces el propósito de una
proyección no es exclusivo para datos o para vídeo. En el campo de las
presentaciones es usual mezclar datos informáticos con proyecciones de vídeo. En
este caso, lo más importante no es que todo se vea, sino que el texto se pueda
leer de manera muy clara.
Entre los valores que definen cada pantalla se encuentra la
ganancia, brillo, la transparencia acústica, mantenimiento y limpieza, tamaño y
relación de aspecto.
Ganancia
Un valor importante que define qué rendimiento ofrece una
pantalla es su ganancia. Éste es un concepto muy simple. Cuando un material
refleja una luz incidente en todas sus direcciones, se dice que no tiene
ganancia. Si una pantalla no tiene ganancia implica que la imagen que se refleja
es vista por igual independientemente desde qué ángulo de visión esté el
espectador. Por lo que si mucha gente está mirando la imagen de la pantalla
desde diferentes ángulos esencialmente verá la misma imagen con los mismos
niveles de brillo. Las pantallas con altos valores de ganancia tienen la
particularidad de reflejar más cantidad de luz hacia el centro del área de
visión, lo que reduce el brillo a los espectadores situados en los laterales.
Cuando esto ocurre, los espectadores situados enfrente de la pantalla verán una
imagen más brillante, mientras que los que estén sentados lejos de este centro,
verán una imagen cada vez menos brillante.
Las pantallas tienen diferentes valores de ganancia según el
ángulo de visión. La ganancia se expresa con un número como 1,0, 1,3, 1,8, 2,5,
etc. Cuanto más alto sea el valor de ganancia más se intensifica el brillo para
la visión frontal y decrece rápidamente a medida que nos alejamos del centro. El
valor de ganancia de una pantalla define el valor medio de todos los valores de
ganancia según el ángulo de visión, pues el valor exacto depende del ángulo de
visión particular.
Este valor es importante tenerlo en cuenta relacionándolo con
el diseño de la sala de cine en casa. Si sabemos que existe la posibilidad de
que haya espectadores lejos del centro de la pantalla hacia los laterales, será
mejor escoger una pantalla con bajo valor de ganancia. En contra, si todos los
espectadores se ubicarán en la parte frontal, el valor de la ganancia podría ser
superior.
Otra manera de definir qué valor de ganancia es el adecuado
para cada caso tiene que relacionarse con el brillo del proyector. Si el
proyector tiene una salida de luz relativamente baja, nos interesará concentrar
toda la luz reflejada en el espectador, evitando que se disperse por toda la
sala, lo que nos acerca a altos valores de ganancia. También es importante
decidir qué ganancia es la más adecuada en función de la luz ambiental ajena al
proyector. La mayoría de instalaciones de cine en casa no deberán discutir esta
característica, pues se supone que tendrán control total sobre la luz ambiental,
pero esto no siempre es posible cuando se refiere a instalaciones en centros
educativos y negocios o en salas de presentaciones. En estos casos, al ser la
funcionalidad más informativa que no lucrativa, es muy probable que se intente
evitar dejar a oscuras a los espectadores (normalmente para que puedan tomar
nota o simplemente para seguir viendo al presentador u orador). Una pantalla con
un alto valor de ganancia permitirá que la luz del proyector (normalmente
frontal) se refleje al espectador, mientras que la luz ambiental, muy dispersa,
no llegará a ojos del espectador. El problema es en la colocación ajustada de
los espectadores, que deben colocarse lo más al centro posible de la
pantalla.
Brillo
La habilidad de una pantalla para distribuir luz en una
dirección específica no sólo depende del ángulo de visión sino además del brillo
de la imagen. La pantalla que difunde la luz equitativamente tiene un gran
ángulo de visión y un bajo valor de reflexión. En contra, la pantalla con bajo
ángulo de visión tiene un alto valor de reflexión. La intensidad de la luz que
refleja una pantalla se mide en lux. Para asegurar una imagen de alto contraste,
el contraste entre la imagen proyectada y la pared trasera debe ser como mínimo
5:1. Un brillo de 400 lux es considerado un valor óptimo bajo condiciones de luz
ambiental normales, y si la luz ambiental es mínima, el valor óptimo es de 100
lux. El valor lux se calcula de la manera siguiente:
LUX = Valor de ganancia * [(Salida de luz del proyector en
ANSI lumen)/(Área de la superficie de la pantalla)]
Algunos fabricantes dividen sus pantallas en tres tipos
básicos: pantallas de difusión, pantallas reflexivas y pantallas
retro-reflexivas.
Las pantallas de difusión dispersan por igual la luz proyectada
tanto en horizontal como en vertical, por lo que el valor de ganancia suele ser
1,0. Son pantallas adecuadas para aplicaciones versátiles, donde sea necesario
un gran ángulo de visión y sea posible controlar eficazmente las condiciones de
luz ambiental.
Las pantallas reflexivas ofrecen altos valores de ganancia, lo
que permite ofrecer imágenes brillantes en una específica área de visión
(normalmente el centro). Los rayos de luz del proyector se reflejan como en un
espejo, por lo que cualquier luz ambiental que incida en la pantalla
lateralmente se reflejará en un grado igual pero opuesto al ángulo de
incidencia. Son pantallas diseñadas para situaciones donde se requieran altos
valores de ganancia y gran ángulo de visión. Los altos valores de ganancia son
deseados cuando existe mucha luz ambiental o poca salida de luz del proyector.
Suelen ser las pantallas adecuadas para aplicaciones donde el proyector es
colocado en el techo.
Las pantallas retro-reflexivas se caracterizan por sus
minúsculos cristales que cubren toda la superficie de la pantalla. El resultado
es un alto brillo y un moderado ángulo de visión (menor a las pantallas
reflexivas). Una pantalla retro-reflexiva refleja la mayor parte de la luz
proveniente del proyector hacia él. El ángulo de incidencia es el mismo ángulo
de reflexión. Han sido diseñadas para aplicaciones donde sea necesario un ángulo
de visión muy cerrado (normalmente 25º) y donde la luz ambiental sea
considerable. El mejor resultado se consigue colocando el proyector al mismo
nivel que el espectador.

Transparencia acústica
Otro factor importante a considerar es la capacidad de la
pantalla en ser transparente acústicamente, en el caso que se tenga previsto
colocar algún altavoz por detrás de la pantalla (de la misma manera que están
colocados en un cine comercial). Las instalaciones de cine en casa están
asociadas al sonido envolvente. Por norma general es aconsejable colocar el
altavoz central (e incluso los altavoces laterales frontales si el tamaño de la
pantalla es considerable) detrás de la pantalla para aumentar su efecto. Si la
pantalla no es transparente acústicamente estos altavoces deberán colocarse
encima o debajo de la pantalla para evitar distorsiones. Para conseguir esta
transparencia acústica los fabricantes agujerean la pantalla con miles de
pequeños agujeros, lo suficientemente pequeños para no ser visibles al ojo
aunque lo suficientemente grandes como para que el sonido los traspase sin
problemas. Las pantallas mejor perforadas suelen reducir en sólo 1 dB la presión
sonora del audio.
Mantenimiento y limpieza
La mayoría de pantallas pueden lavarse utilizando agua y jabón
común. Otras pantallas requieren protección contra ciertas sustancias, lo que si
por error las limpiamos con alguno de estos productos es posible dañarlas
irreversiblemente. Además, y sobretodo cuando la pantalla será utilizada para
presentaciones, es aconsejable escoger una pantalla contra rozaduras, no sea que
el orador la estropee cuando utilice su bolígrafo, regla o cualquier otro objeto
similar para resaltar parte de la proyección. En un ambiente como éste es
aconsejable escoger una pantalla resistente a las rozaduras y fácil de limpiar.
El humo del tabaco, el polvo o el calor producido por el proyector también deben
tenerse en cuenta. Una pantalla enrollable es menos susceptible a dañarse, pues
en su mayor parte del tiempo queda plegada y bien protegida.
Tamaño
Otro factor importante es escoger el tamaño de la pantalla.
Este valor va asociado a la distancia ideal de visualización (dónde se colocarán
los espectadores). Para resolver esta duda, es usual multiplicar por 1,5 la
diagonal de la pantalla, o lo que es lo mismo, dividir la distancia entre
espectador (ideal) y pantalla entre 1,5. El valor que nos resulte respondería al
tamaño de la diagonal de la pantalla. Naturalmente esta fórmula puede servir de
guía, pero ni muchos menos debe utilizarse a rajatabla. El tamaño de la
pantalla, dejando a parte las limitaciones físicas de espacio y valores
exagerados, es puramente un factor personal, de la misma manera que hay gente
que se sienta en las zonas más cercanas a la pantalla en un cine comercial y
otras que desean estar lo más lejos posible. En la mayoría de casos nuestro ojo
humano no será capaz de resolver a simple vista el total de la imagen
proyectada, dado su tamaño, y el ojo deberá moverse para capturar la acción. Si
el tamaño de la pantalla es exagerado, el ojo humano acabará cansado de tanta
exploración; por contrario, un tamaño pequeño no ofrecerá la sensación deseada
(muy similar a un TV de gran diagonal). Aun así, es recomendable que la primera
fila de espectadores esté situado a una distancia mínima dos veces el ancho de
la pantalla. También es recomendable no colocar una pantalla por debajo de los
125 cm desde el suelo.
Si un proyector ofrece un brillo determinado, este valor debe
repartirse por toda la superficie de la pantalla. Si ésta tiene un tamaño muy
grande, la dispersión será notable. Habrá usuarios que prefieran un tamaño de
pantalla mayor y perder brillo y definición, así como otros que preferirán mayor
definición y brillo utilizando pantallas más pequeñas.
Relación de aspecto
La mayoría de fabricantes tienen a disposición del usuario
pantallas en cualquier relación posible. Las más comunes son las 4:3 y 16:9. La
relación de aspecto es la relación entre el ancho y alto de la pantalla. El
estándar de teledifusión PAL se realiza en el formato 1,33:1, más popularmente
conocido como 4:3. La mayoría de las producciones cinematográficas son
producidas y reproducidas con una relación de aspecto 1,85:1. Cuando éstas se
transfieren a vídeo, la gran mayoría adopta la relación de aspecto 1,33:1, lo
que obliga a la imagen resultante reducir las intenciones del director. Con el
DVD, principalmente, muchas películas pasadas a vídeo conservan su relación de
aspecto original.
La mayoría de los proyectores vienen equipados con paneles o
tubos de visualización nativos 4:3, lo que significa que para conseguir los
valores de brillo y definición más altos la imagen debe proyectarse en esta
relación de aspecto. Existen proyectores con relación de aspecto nativo 16:9, e
incluso con otras relaciones (los proyectores para datos de resolución SXGA
suelen tener relación de aspecto 5:4, pues su función principal es visualizar
imágenes informáticas).
Si utilizamos un proyector 4:3 para visualizar imágenes en 16:9
no usamos todos los pixeles disponibles ni todo el brillo disponible, ya que
parte del área activa de pixeles se utiliza para crear la máscara necesaria, de
la misma manera que aparecen las franjas horizontales negras en TV 4:3 tipo
buzón.
Si se va a utilizar el proyector mayoritariamente para
visualizar contenidos de TV estándar 4:3, imágenes informáticas y VHS e incluso
DVD, la mejor solución para conseguir el mejor rendimiento de todo el
equipamiento es escoger un proyector y una pantalla con relación de aspecto 4:3.
Otra opción es instalar una pantalla 16:9 y ajustar el
proyector cuando se proyecten contenidos en 16:9 (los pixeles negros de las
bandas horizontales superior e inferior por fuera de la pantalla). En este caso,
cuando se proyecte imágenes 4:3 la imagen sobrepasará los límites superior e
inferior de la pantalla, por lo que es importante adquirir un proyector con un
buen juego de lentes y zoom. Esto permitirá proyectar imágenes 4:3 en la
pantalla 16:9 dejando bandas negras verticales en los laterales de ésta.
Algunos proyectores vienen provistos con la posibilidad de
proyectar tanto imágenes en 4:3 como en 16:9. En vez de crear franjas negras
horizontales para conseguir el 16:9, estos proyectores reordenan el conjunto de
pixeles del panel de visualización ofreciendo una imagen más ancha. Igualmente
se desaprovecha el brillo nativo del proyector en 4:3.
Pantallas de proyección trasera
Las pantallas de proyección trasera ofrecen ventajas e
inconvenientes. El principal inconveniente es la necesidad de un espacio
suplementario en la parte posterior para colocar el proyector. Entre sus
ventajas hay desde un mayor control para colocar el proyector ya que se puede
colocar justo en línea al espectador, hasta que oculta totalmente todo
dispositivo asociado (menos la pantalla, claro). La mayor parte de estas
pantallas especifican diferentes valores para la parte anterior y posterior. En
la parte anterior o trasera suelen incluir un conjunto de lentes tipo fresnel.
Éstas refractan la luz incidente directamente a través de la pantalla. En la
parte anterior o delantera incluyen lentes lenticulares verticales y
horizontales para la distribución de la luz, lo que se especifica en dos ángulos
de visión para cada dirección (por ejemplo, 30º para vertical y 50º para
horizontal).
Añadiendo estos valores a la pantalla debe especificarse la
cantidad de lentes por unidad. Este valor es muy similar a la resolución de un
monitor informático, pues a menor cantidad, menor resolución y, en opuesto, a
mayor cantidad mayor definición. No por eso, una pantalla con mayor definición
que una señal de vídeo proyectada se percibirá mejor. Estas pantallas
necesitan una distancia mínima respeto el proyector. Efectivamente, las lentes
tipo fresnel que incluye en la parte posterior tienen una longitud focal como
cualquier otra lente. Si una imagen (o pixel) no se obtiene en la correcta
distancia, es imposible que la lente pueda percibirla en toda su calidad, lo que
resulta en una imagen desenfocada.
En este tipo de instalaciones, se pueden utilizar espejos para
reducir la distancia mínima entre el proyector y la pantalla de manera práctica.
Es decir, si se necesitan 8 metros para conseguir llenar una pantalla en su
totalidad, no por ello debemos utilizar físicamente esos 8 metros. Mediante un
espejo podemos reducir a la mitad esta distancia, con tres espejos aun reducimos
más, etc. Naturalmente, cuantos más espejos se pierde brillo y algo de
definición. En realidad esta es la técnica utilizada para los TV de
retroproyección.
Otro tipo de pantallas en auge son las holográficas. Estas
pantallas están formadas por un soporte acrílico normalmente transparente y una
fina película holográfica. Esta película tiene la particularidad de proyectar
hacia delante sólo la luz que recibe en la parte anterior en un determinado
ángulo. Toda luz que incida fuera de ese ángulo se omitirá, por lo que esta
pantalla parece, fuera de operación, un plástico transparente o cristal
común.
Artículo creado por Ramón
Sendra
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